Columna de Copano: Detrás de la campaña

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Antes de partir de vacaciones, recibí una propuesta inesperada. ¿La idea? ser rostro de la campaña del VIH/sida que sería emitida por diversos medios a partir del 14 de noviembre. Todos sabemos las consecuencias de hacer una campaña gubernamental del tema. La polémica que trae es tan familiar a esta altura como las colas del 24 de diciembre en el supermercado o la nota de los borrachos en fiestas patrias durante el noticiero central.

 Siempre queda la idea que una propuesta creativa puede ser mejor. Al fin y al cabo la publicidad se asemeja a la tele o al fútbol: en Chile, pueblo chico, hay 17 millones de redactores, animadores de televisión, directores técnicos y así. Así que lo primero que anulé en mi cabeza fue la idea de la crítica de los otros. Teniendo en cuenta que esos otros generalmente no tienen cara. En la era de Internet a todos se les da una voz, y todavía no hay un sitio donde bajar un cerebro.

Escuché la propuesta del Gobierno. Gobierno que como han leído en estas páginas no está a la altura de mis expectativas. La decisión pintaba compleja.

Hubo dos cosas que me convencieron: la primera tiene que ver con un concepto llamado “causa país” que pasa a hacer los ítems de Gobierno asuntos de Estado y llama al compromiso. No hablamos del partido que gobierna el ministerio de Salud, si no de largos plazos. Pensar el Estado, no la militancia. Y yo creo en un Estado más grande y en el concepto de tener salud PÚBLICA de calidad. Como también me gustaría ver televisión PÚBLICA y educación PÚBLICA. Es por eso que no está lejos de mis valores: el sistema de salud garantiza tratamiento a quien tenga VIH en las Isapres. Fonasa entrega los medicamentos de forma gratuita y no mucha gente lo sabe. Es más, para responder a la polémica desde mi punto de vista estoy seguro de que más personas saben ponerse un condón y muchas menos la diferencia entre tener VIH y sida. Es por eso que me llama la atención el llamado paternalista que más se asemeja a las políticas de derecha que varios escapan. Hablar de desinformación cuando estudios sostienen que más del 90% de los alumnos en colegios tienen acceso a Internet diariamente es despreciar intelectualmente a millones de chilenos. Es pensar que 10 años de campañas no sirvieron de nada y que incluso la censura de los canales Mega y 13 no llamó la atención de nadie.

Segundo ítem para ir por la campaña: no me pagan por poner la cara. Lo cual es excelente: me dio la posibilidad de reescribir mi guión. Pregunté por qué me eligieron a mí, frente a otros que simpatizan abiertamente con el Gobierno: por ser un comunicador libre, tener opinión propia y adherir a causas. Hasta participé con el Injuv hace unos años durante el gobierno de Bachelet. Sumo para los que creen que salí de un huevo: del 2008 soy parte de una iniciativa social de VTR llamada Internet Segura. Recorro el país dando charlas contra el cyberbullying y el cybergrooming. He visitado poblaciones, colegios técnicos, escuelas básicas. Mi visión de la educación también nace desde ese rincón, pero ahí yo no necesito cámaras ni focos. Con un pendón, un micrófono, un data y un colegio puedo entregar un mensaje. Es una relación con la gente que me importa. Al fin y al cabo, ustedes me pagan el sueldo a mí y a mi equipo. Su elección creo debe ser retribuida entregando mensajes. ¿Oportunismo? ¿Rebeldía comprada? Una cosa es ser rebelde y otra un pelotudo descolgado del público. Me enferma el egoísmo. Si quieren lanzar basura los que acostumbran, la frustración siempre es amable y silenciosa excusa.

Es por eso que exigí mi guión en libertad. Pude decir lo del tratamiento. Pude expresar que si me daba positivo “me sigo cuidando”. Pero ante todo tuve la oportunidad de expresar que finalmente el VIH es una enfermedad crónica que al ser detectada te permite vivir. Como la pre-diabetes que tengo y que me obliga a tomar una puta pastilla todos los días. Y que eso es lo que se busca. Además por supuesto de cuidar de la condena social en que tanto ignorante incurre en nuestro país y hablar de la privacidad del examen para que tú no sientas miedo de ir.

Pedí una reunión con expertos del tema. Estuve con el subsecretario de Salud y su equipo aclarando mis dudas: se estima que 23.000 personas no saben que tienen sida. Pero todos los estudios también plantean que la gente sí sabe usar un condón y que los jóvenes lo usan, en última instancia, para no embarazar con quien se acuestan. Que los chilenos no somos desinformados e inocentes. Que el drama es el atarantamiento y que la mayoría de los casos se dan cuando uno se va de rosca, se pasa de copas y no se cuida, apareciendo en la mañana a lo “The Hangover”. O pruebas algo nuevo, no te gusta y encima no te cuidas.

Yo entiendo igual: muchos tenemos la idea progre de algún día ver un pene poniendose un condón en cualquier horario de la tele y penetrando una vagina o un ano con un mensaje en letras grandes que diga “Esto es lo que hay que hacer”. Pero vivimos en sociedad. Hay que hablar los temas directamente, pero en un debate inteligente, no antojadizo. Quizás ésta no es la mejor campaña (a mi parecer sigue cometiendo el error de hablar de abstinencia, una disciplina que promueve la Iglesia Católica) pero por lo menos promueve una nueva mirada que hace que el resto recuerde que también es importante potenciar el condón.

En síntesis: creo en la idea, me gusta la responsabilidad de saber que te puede pasar y que no sea un tema sanitario monopolizado para un sector de la población. Yo creo que la integración también pasa por empezar a tratarnos a todos como personas (por eso viva el matrimonio para todos, es un derecho) y no como seres que vienen de planetas distintos, en especial en iniciativas sociales.
Quisiera cerrar con un dato interesante: me cuentan en el ministerio que 11 personas fueron llamadas a participar. Sólo los nacidos entre el 80 y el 90 aceptaron inmediatamente. Breaking news: existe la buena fe. Yo creo que ya hace mal la cultura de la “conspiranoia” donde supuestamente todos estamos comprados y este diario le pertenece al grupo Bildenberg. Como yo, mis compañeros dijeron “es un compromiso” y no miraron el tema de “viene de este gobierno de derecha”.

Personalmente, hubiese participado en cualquiera de las anteriores, por lo menos había votado por ellos. Sería más cómodo, pero también es más fácil. Lo bueno es que se debate y ojalá exista una segunda rueda reforzando lo que falta. Y es que al final te puede dar sida en cualquier instante, en éste o en un futuro gobierno de Michelle. ¿Cuál es el problema?

Amigos: hay que mirar más allá del escrache. 

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