Crítica de discos por Ignacio Lira: Peter Gabriel y Evanescence

periodista y comunicador radial, ignacio ha sido voz de Rock&Pop, 40 Principales y Universo y ha visto más conciertos de los que puede recordar. Síguelo en @nacholira

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 Peter Gabriel: “New Blood”

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Hace un par de días, en el Movistar Arena, Peter Gabriel presentó en Chile su experimento más reciente: la revisión de grandes clásicos de su carrera en formato sinfónico. Pese a que es una jugada vista antes, pero no garantiza seguridad. El ejercicio autorreferente conlleva riesgos: a Gustavo Cerati le llovieron las críticas, y a Sting los aplausos, por aventuras similares.

Tal vez exista un protocolo para revisitarte con una orquesta, uno que requiere cierta edad y caminos recorridos. Llegar a la posición donde ya no pides disculpas. De ser así, el viejo Gabriel cumple los requisitos, y entrega en “New Blood” algo mucho más que un “grandes éxitos” reformateado. A su favor, también hay un antecedente sinfónico con los covers del disco “Scratch My Back” de 2010.

Los talentos de esta “New Blood Orchestra” se ponen al servicio de un set de canciones que esquiva intencionalmente muchos de los hits radiales del ex Genesis. A cambio, canciones menos recordables de su repertorio cobran nueva fuerza: el inicio con “The Rhythm of the Heat” es poderoso y casi cinematográfico. La voz cascada de Gabriel, sobre una muralla de cuerdas, imprime solemnidad a “Downside Up”. Por otro lado, con “Don’t Give Up” sigue siendo mejor quedarse con el original junto a Kate Bush. Tampoco se entienden los 5 minutos de ruido ambiental -cercano al silencio- en “A Quiet Moment”.

Evanescence: “Evanescence”
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“Remember me?” canta Amy Lee en “What You Want”, el primer single de este disco. Y la pregunta no viene mal, porque mal que mal han pasado cinco años desde el último álbum de Evanescence, y ya se nos estaban olvidando. “What You Want” es también la canción que abre el disco, y de plano la mejor de este tercer álbum homónimo. También es bueno aclarar que éste no es un mal disco, y que mucho de lo que hizo famosa a la banda, en particular la dotada voz de Lee, sigue estando aquí.

También hay dejos de electrónica, baladas al piano y temas interesantes como “Never Go Back” o “The Change”. Pero luego, el recurso de la canción in crescendo (partida lenta-explosión-acrobacias vocales) ya bien conocido en la banda, cruza todo el álbum. Para sus fans puede ser un estilo o una marca de fábrica, uno quisiera que la repetición del truco fuera menos evidente.

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