Crítica de discos de Ignacio Lira: Lana del Rey y Seal

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Lana del Rey – Born to die
nota ▪▪▫▫▫

El debate del momento en la música tiene un nombre exótico: Lana del Rey. La sonoridad del seudónimo funciona, también el personaje misterioso, la bella imagen de ojos lánguidos y labios imposibles, como sacado de postales de los ’60. Hay onda con Lana del Rey, el problema es que eso es todo lo que hay.

Porque a su anunciado debut en las grandes ligas, “Born To Die”, desde el título en adelante le falta inspiración. Hay una idea correcta y bonita, pero replicada y estirada tantas veces en las 15 canciones del disco, que termina hartando. La voz cansina, los ecos, los arreglos de cuerdas, todo lo que la lanzó a la fama con el single “Video Games” resultó ser el único truco bajo la manga.

El resto es repetición y algunos aciertos en “Blue Jeans”, “National Anthem” o la canción que da nombre al álbum, pero donde una voz con más sangre (una Shirley Manson, por ejemplo) habría consegui-do la potencia dramática que este eterno lamento cool no logra cumplir.      

Seal – Soul
nota ▪▪▪▫▫

Cuando se acaban las ideas, siempre viene bien el disco de covers. Pero no cualquiera puede salir bien parado cuando quiere meterse con los clásicos. En particular si estamos hablando de voces legendarias del soul.

Afortunadamente para Seal, sus credenciales y talento vocal hablan por él lo suficiente como para perdonarle un segundo álbum de versiones, el recién lanzado “Soul 2”. Acá el inglés se atreve con monstruos como Marvin Gaye, Al Green y Bill Withers sin perder la dignidad.

Con la humildad de un artista que sabe que no va a hacer un mejor “Whats Going On” o “Lets Stay Together” que los originales, Seal, siempre confiable, consigue imprimirles su propia voz y estilo tanto a himnos como a canciones perdidas en el tiempo. El ejercicio, entonces, es quedarse con los viejos imbatibles y de vez en cuando refrescarse con esta colección bien ejecutada.

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