Crítica de discos, por Ignacio Lira: Van Halen y Quique Neira

Por

Van Halen:
“A different kind of truth”
nota ▪▪▪▪▫

El primer disco de Van Ha­len con su vocalista original en casi 30 años es de por sí un evento. Los legen­darios norteamericanos hicieron las paces con David Lee Roth, y dos fuerzas de la naturaleza trabajando en conjunto no puede ser más que sinónimo de buenas noticias.

Y si “A Different Kind Of Truth” suena a vieja es­cue­la, no es sólo por el reen­cuentro: la mitad de las canciones corresponden a tracks rescatados de la época previa a 1978, el año de su primer álbum. El truco funciona: Van Halen suena con una potencia y una ambición que, sin desmerecer lo hecho junto a
Sammy Haggar, no encontraba desde hace mucho tiempo.

El single “Tattoo” es una cucharada de rock inte­resante, pero no refleja la intensidad del resto del dis­co, hay que indagar más en él para encontrar canciones con perfil de clásico como “She’s The Woman” o “Chinatown”, donde Eddie y Alex Van Halen se lucen, respectivamente; y pasajes más modernos en “Honeybabysweetiedoll” y “You And Your Blues”.

“A Different Kind Of Truth” descansa menos en la nostalgia que otros regresos musicales de los últimos tiempos y prueba con argumentos vigentes el nuevo impulso de los veteranos Van Halen. Ojalá alcance el vuelo para verlos finalmente en Chile.

Quique Neira:
“Alma”
nota ▪▪▫▫▫

Ambicioso es una buena palabra para definir el nuevo disco de Quique Neira. Son 20 canciones muy distintas entre sí, como si el nacional se hubiera impuesto con misión tratar de abarcar la mayor cantidad de géneros posible. Pasando lista: reggae, hip-hop, baladas, pop y hasta salsa.

Por un lado, es aplaudible el trabajo tras un álbum como éste, pero tanto en la versatilidad forzada como en el número de tracks, “Alma” se siente excesivo. Un cover de “La Gotita” de Gloria Benavides, y la canción en inglés “Perfect Love” están entre las que podrían haber quedado fuera sin problemas.

Mejor quedarse con lo que Quique Neira sabe hacer bien: y para eso el mejor ejemplo está en el himno de reivindicación cannábica “Yo Planto”, o en la inspiración religiosa de “Jah Love”. En este caso, menos sería más.

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