El lado oscuro del flash-mob se coordina en las redes sociales

Roban tiendas en cosa de minutos. Son los nuevos flash-mobs y son malvados La policía ya está patrullando las redes sociales para combatirlos

Por Elisabeth Braw / Publimetro Internacional

El joven notó que la tienda Hugo Boss estaba siendo vigilada por un único guardia. Posteó un mensaje en Forsquare desde su smartphone y 30 minutos más tarde una turba de 50 personas entró a la tienda y la saqueó. Para cuando la policía llegó al lugar, tres minutos después, el grupo se había dispersado en la calle.

Éste es uno de los potenciales crímenes del gemelo malvado del flash-mob. Si un grupo de gente común se puede reunir para realizar una “performance” inofensiva -gracias a sus smartphones- el mismo principio puede ser utilizado para cometer fechorías.

“Los delincuentes tienen las mismas habilidades tecnológicas que el ciudadano medio”, señala George Knox, director del Centro de Investigación Contra la Delincuencia. “Las bandas utilizan flash-mobs para saquear. Un guardia de seguridad puede detener a 4 o 5 personas, pero no a 50, y la mayoría de las tiendas no pueden costear sistemas de seguridad”. Las únicas fuera de peligro son las joyerías, cuyas puertas pueden ser automáticamente cerradas frente a un robo, encerrando a los ladrones dentro.

Los graves desórdenes en Londres del 2011 fueron esencialmente “robos flash”, sa­queos improvisados organizados en las redes sociales. Y en Filadelfia, adolescentes de incluso 11 años, aterrorizaron la ciudad atacando a sus residentes con la mencionada técnica. El alcalde de la ciudad, Michael Nutter, impuso un toque de queda a los menores para bajar la cifra de delitos.

Sin embargo, estos “robos-flash” no se han multiplicado. “La policía se está poniendo sofisticada en lo concerniente a conseguir información de los teléfonos de la gente”, dice Daniel Silverstone, profesor de criminología en la Universidad Metropolitana de Londres. 

Un cazador de “robos-flash”, Constable Scott Mills, explica: “Busco signos de problemas en Twitter y Facebook y muchos jóvenes me reportan las cosas que están pa­san­do en esas plataformas. Una vez, un usuario de Facebook me contó sobre un tiroteo planificado en una escuela y pudimos prevenirlo”.

Mills fue el primer policía en Toronto asignado a redes sociales. Ahora, los 170 policías de la estación han recibido entrenamiento de este tipo.

“No podemos asumir que toda la gente que se reúne tiene malas intenciones”, asegura Clifford Stott, especialista en sicología de masas de la Universidad de Liverpool. “Luego del vandalismo en Londres, la gente usó las redes sociales para juntarse y limpiar las calles”.

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