Columna de René Naranjo: "Se salva Mickey Rourke"

Por

“Los inmortales”
Dir: Tarsem Singh
Con: Mickey Rourke, Freida Pinto, Henry Cavill
País: EEUU, 2011.

En la Grecia antigua pasaron muchas cosas, pero quizás nunca tantas como las que supone esta superproducción concebida por los productores de “300” y “Piraña 3D”. Aquí se muestra cómo -en algún milenio antes de Cristo- el ejército del sádico rey Hiperión (Mickey Rourke) devasta las tierras helénicas en busca del legendario Arco de Epiro, arma sagrada que le permitirá apoderarse del mundo. Quien se le opone es el joven y atlético Teseo (Henry Cavill), quien en su misión salvadora tiene el apoyo secreto de los dioses, y de la más terrenal sacerdotisa Fedra (Freida Pinto).

Planteada como una mezcla de mitos diversos y presentada como la guerra sin cuartel entre los dos bandos (la vieja fórmula del conflicto central que rige Hollywood), la película ofrece evidentes deudas con clásicos del género como “Furia de titanes” (1981) y “Jasón y los argonautas” (1963). No llega, sin embargo, a similares niveles de interés ni encanto, y se queda en los códigos estrechos de la ‘acción’.

El director Tarsem Singh -quien desde “La célula” ha dejado claro su gusto por el impacto fácil- se olvida de los matices y apuesta a sacar adelante la película a punta de escenas de carga violenta (a un pobre diablo le revientan los genitales con un mazo) y de vistosos efectos especiales.

Estos efectos son, en definitiva, lo mejor logrado de la producción; están bastante mejor diseñados que en la mayoría de este tipo de películas y se nota que quienes los realizaron conocen de arte, desde lo barroco a lo contemporáneo. Esa estética bien lograda -desde el vestuario de las vestales hasta los celestiales diseños finales- apuntalan la cinta, y la ayudan a sostenerse hasta el final.

En lo anecdótico, queda la brutalidad implacable de Mickey Rourke, que se divierte sin duda con su personaje, y la sólida interpretación del gran John Hurt. Al final, ellos están entre lo menos perecible que tiene la película.

“Proyecto X”

Dir: Nima Nourizadeh
Con: Thomas Mann, Oliver Cooper.
País: EEUU, 2012

Esta película muestra lo que podría ser, por ejemplo (estamos haciendo ficción), el cumpleaños de Fabrizio Copano. El protagonista se llama Thomas, cumple los 17 y sus padres lo dejan solo en una acomodada casa de la ciudad californiana de Pasadena. El chico es más bien tranquilo, pero su mejores amigos, Costa y J.B., deciden armar una fiesta en grande a la que invitan a cientos de personas a través de redes sociales. Todo va a ser registrado por la voyerista cámara de un amigo.

Por supuesto, la celebración es un crescendo de desmadre, algo que no debe extrañar si sabemos que el productor de la cinta es Todd Phillips, productor de las dos partes de “Qué pasó ayer?”. En esa línea, “Proyecto X” es el registro de un gran carrete (grabado en buena parte con smartphones), en el cual la adrenalina, la testosterona, el alcohol, el sexo y las drogas van ocupando roles cada vez más protagónicos.

La cinta saca sus risas por el lado de la identificación -¿quién no tuvo una fiesta desenfrenada en su vida?- pero pudo obtener más que eso, porque esboza una cuota de subversión juvenil contra un mundo adulto convencional y burgués. Si hubiera hincado el diente ahí, ya no estaríamos calificándola como película chica y simpática.

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