Columna de Copano: "Fácil"

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Cientos de chilenos se rompen el lomo todos los días viajando en mediocres sistemas de transporte y sacrificando su vida para esperar a fin de mes un sueldo. Un sueldo que en general es medio estafa en un país que económicamente anda bien según todos los diarios. Por esa condición miserable frente a las ganancias, las personas se ven obligadas a vivir entre la línea de crédito y la espera ansiosa los días 20 para que llegue el 1 y puedan zafar un poco. En síntesis, un infierno.
 
En general esas personas son honestas. Muchas veces evaden la realidad con excesos o programas simples pero no son lo que podríamos decir malos. La verdad con más o menos suerte, todos nos sacrificamos para recibir recompensas que muchas veces no llegan y eso es parte de la vida, da la impresión.
 
Por eso da tanta rabia cuando se presenta lo fácil. Y lo fácil es ser una basura, cosa que está tan a mano, humana y éticamente. Ser fácil es ser violento. Ser fácil es violentar. Ser fácil es jugar con la buena fe de la gente y hacerlos creer que son intolerantes si no toleran la intolerancia. Un truco que usan los que dicen “pensar distinto” y en realidad piensan que hay que uniformarlo.
La basura de la semana es el famoso “Pancho Malo”. Permítanme opinar sin la pasión tan respetable de los amigos vinculados al mundo deportivo, pero ese tipo, aunque se dedicase a trabajar en las Carmelitas sería lo mismo: un abusador de confianza.
 
“Pancho Malo” no es jefe de una barra: es jefe de una mafia. Una triste mafia que abusa del verdadero fanático, el que va y gasta sus lucas en disfrutar de su pasión. Malo, que goza en las redes sociales de una foto con el otro Malo de nombre Augusto José Ramón es parte de un monstruo al cual le han pagado viajes y sueldos y le han regalado entradas. 
 
“Pancho Malo” es un genio, un genio del mal. Nunca alguien ganó tanto haciendo tan poco. En la época en que Gabriel Ruiz-Tagle, actual subsecretario de Deportes, era presidente de Blanco y Negro el muchacho tenía estacionamiento y oficina en el Estadio Monumental. Digamos que ser VIP es muy fácil: Very Important Pelotudo.
 
La confianza que la sociedad le entrega a tipos como “Pancho Malo” al comenzar a sentir miedo de su “poder” que es nada más que un juego de un barsa con un bombo, acaba con incidentes lamentables como la agresión a Barticcioto. Tipos impunes que deberían recibir alguna clase de castigo por el daño que hacen a nuestra sociedad, por que hacen que los caminos largos, los que corren los que tienen pelotas y se enfrentan contra el tiempo y la adversidad parezcan estupideces. Y eso es una patada a la sociedad. Es una amenaza a la libertad.
 
Es labor de todos poner ojo en esa gente. Y es clave que las autoridades frenen de una vez a los violentistas ya que arruinan lo que podría ser un lugar para valorar, disfrutar, entretenerse, gritar y lo vuelven un jueguito de un grupo de cabrones que refugiados en decir que “está bueno ser marginal” ya no lo son: reciben lucas y premios por ser leales a dirigentes que cuando ya no les son útiles amedrentan. Un mal negocio en todo sentido. Un fuerte daño se genera a los verdaderos hinchas. Tengo amigos que lo son y están amargados, molestos, tomando como causa personal más allá de un tuiteo develar este asunto. Periodistas valientes también lo gritan en la radio y la tv. Ahora falta que de una vez por todas la sociedad y las autoridades rechacen estas manifestaciones de agresividad y de una vez por todas lo único fácil pase a ser la decisión de ir a disfrutar de un estadio en familia. Que sea parte del panorama de todos, no sólo de ellos, los “Panchos Malos” de Chile.
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