Columna de TV: "Psíquicos: Volver del más allá"

Por Marcelo Ibáñez Campos

No es necesario tener el poder de la clarividencia,  leer las líneas de las manos de Sergio Nakasone (titiritero de realities como “Amor Ciego”, “1810” y “Año Cero”) o agitar un par de varitas de admantium sobre el aura del Chispa -el mejor personaje masculino aparecido en un reality desde Álvaro Ballero y Edmundo Varas- para saber que el omnipotente reinado de “Mundos Opuestos” en el rating se mantendrá hasta el final del programa. Uno con tantos enredos amorosos, que a estas alturas parece más una versión soft de “Infieles” que el reality de competencias que alguna vez fue.

Mala cosa para los adictos a la sabrosa chatarra catódica, eso de estar esclavizados a la pantalla de Canal 13 sin posibilidad alguna de ejercitar el saludable zapping. La buena noticia es que los días lunes poseemos una razón para ello: “Psíquicos”, el programa de CHV donde un puñado de médiums, clarividentes, telépatas, parasicólogos y cuanto demente metafísico existe -hay una participante que se autodefine como “Celular interdimensional” ; yo no puedo evitar preguntarme cuántos minutos tendrá su plan-  compiten a través de diversas pruebas adivinatorias por doblarle la mano a la lógica y el método científico. Dinamita televisiva pura, que en su debut logró pelear codo a codo por el rating con “Mundos Opuestos”. Doble mérito si pensamos que lo hizo poniendo en pantalla a gente fea y no famosa, pero suficientemente freak.

El material del programa y su potencial es tan bueno, que “Psíquicos” logró entretener a pesar de sus numerosos ripios. Lo hizo regalando estupendos momentos. Instantes como la prueba en que los médiums debían adivinar cuál de las figuras amarradas a sus respectivas hogueras no era un humano, para luego quemarlo –un nivel de tortura sicológica pocas veces visto- o presenciar la cara de asombro y vergüenza de Antonio Vodanovic cuando el medium que se demoró 30 segundos en adivinar de quién era el departamento, lo recibe con un indiscreto consejo: “Usted debe revisarse la próstata”. Esos pequeños grandes momentos que construyen la mejor televisión.

Si el segundo capítulo de “Psíquicos” perdió bastante terreno ante “Mundos Opuestos” fue debido a las pruebas; casi una copia a las del debut y otras que no estuvieron a la altura -¿Algo más aburrido a que adivinen qué número saldrá en una ruleta?-. Pero sobre todo a la falta de conflictos entre los médiums y a una dirección que nunca supo diferenciar, remarcar ni explotar, los momentos de tensión, drama, asombro y comedia que se desplegaron en pantalla (algo que tan bien hace, a punta de edición y postproducción, “Mundos Opuestos”).

Tampoco ayudan los aburridos y hasta detestables comentarios de uno de sus jurados -“Lo más cercano a una bicha (serpiente) es una mujer” dijo Pablo Mackenna en una de las pruebas-, ni la exagerada seriedad inquisidora de Iván Núñez (yo lo reemplazaría por Salfate) quien parece estar realizando un reportaje de denuncia en lugar de un show de tele delirante.

Material hay de sobra, en la idea misma y en los personajes: de la autodenominada “celular interestelar” que “ve gente muerta” a la pareja de gitanas que a pesar de tener menos poderes que el Chapulín Colorado, pasan las pruebas usando la observación racional y discutiendo entre ellas en romané, mientras se hacen las brujas súper sensibles cuando hablan en español.

Si con su auspicioso debut varios de nosotros decidimos cambiarnos de canal los lunes, el segundo capítulo nos hizo dudar. Habrá que ver si “Psíquicos” logra ver la luz al final del túnel o termina condenado al limbo de las buenas ideas con mala concreción. Porque si no mejora la creatividad de sus pruebas y explota mejor los conflictos, no es necesario tener una bola de cristal para saber que los lunes –como toda la semana- seguirán siendo monopolio de “Mundos Opuestos”.

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