Come y calla, por Felipe Espinosa: "Tarantela en la reina"

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La hora del taco pone a prueba el temple del ciudadano común, so­bre todo si vas en un vehículo moto­ rizado, es impresionan­te cómo en algunas zonas conflictivas los choferes lucen feroces rostros y exa­cer­ban su furia y osadía al momento de pelear un espacio en la fila. Es evidente que hoy todas las rutas colapsan. 

A veces pienso que sería me­jor de­te­nerse a un lado del camino, disfrutar de un snack y luego continuar cuando todas las fieras se hayan di­sipado, pero ahí el pun­­­to, de­mostrando mis dotes de na­ve­gante y tratando de hacer ca­mino al an­dar, me en­contré con un boliche que vi­sité hace muy po­co con un gran a­­migo. Y hoy lo ha­go junto a  mi mu­jer.

Siguiendo la ruta de las pizzas me de­jé tentar por “La Pizzarra”, refugio para paladares mediterráneos y almas congestionadas. Estacionarse cuesta. Si la suerte acom­pa­ña hay lugar en frente, pero no es mu­cho, la casa es acogedo­ra y cálida, con piso de ma­de­ra, rojas murallas decoradas con pequeñas pi­zarras dibujadas con tiza y una cocina a la vista que deja expuesta la simpatía de sus cocineros. 

La marca se vende como “pizzería y cafetería”, pero es mucho más que eso, la carta se lee fácil en lo extenso. Se puede comenzar con alguna de las tapas, que van desde brochetas, montaditos, tortillas y diferentes salteados de mariscos, que al ritmo de las tonadas en italiano andan de maravilla.      

Pedimos dos cervezas que nos las sirvieron en un elegante copón de degustación bien helado, detalle que me saca una lágrima de emoción cada vez que me miman de esa manera. Seguido fuimos bien asesorados por el garzón, quien conocía hasta el más mínimo detalle de las preparaciones y sus ingredientes, nos convenció de probar la pizza Autoestrada, una fina masa a la piedra con base de salsa po­modoro, mozzarella, tomate fresco, hojas de albahaca y ajo. Este último ingrediente constituye el toque que le da carácter a una revolución de sabores clásicos. 

Comentario aparte para la calidad de las materias primas, se ven, huelen y saben perfectas.                                                   

Para compartir una pizza está bien para dos, son de aproximadamente treinta centímetros y le ponen relleno en su justa medida: ni mucho, ni poco, así también se puede compartir alguna de las ensaladas que ofrecen en múltiples variedades. La versatilidad de la masa no se queda ahí y llega el momento en que te das cuenta que también venden calzones, fugazzas y algunas pizzas de masa integral. 

Con suerte llegué al postre y pedimos tiramisú para compartir. Estaba bueno, pero a mi gusto, le faltaba un poco de alcohol. 

Aquí no paran, atienden toda la semana desde las 13:00 horas en adelante, tienen mu­cho que ofrecer y si quiere llegar pronto a casa llame por teléfono y pida su pizza para llevar. 

Debo remarcar que la vedette es la pizza, el lugar es tranquilo y se llevará una grata sorpresa al recibir la cuenta, vale cada peso y más.

 

Coordenadas:

La Pizzarra

Príncipe de Gales 5519, La Reina. 

Teléfono 9201288 

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