Columna de Copano: "Confesiones de la tele"

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La televisión es un medio alucinante y generalmente despreciado. Esta semana estuve en la tele. De la última columna para acá. Metido en un estudio. Poca luz en todo caso.
 
Ustedes no lo vieron. Estuve en el backstage. Creo que está bueno compartirlo, para los que trabajan en tele, los que sueñan con ella, los que despiertan y la miran. También es bueno que me abra y les deje esto a los que alguna vez quieren emprender en algo así.
 
Lo voy a compartir porque mi experiencia en la tele es media rara. 
 
Yo hubiese soñado ser no sé, un animador de programa de concursos. Es todo luminoso, todo vértigo, todo sorpresivo. El concursante va, responde y deja el estudio pero la luz sigue.
No me tocó. No me tocó el tiempo, ni la personalidad. Pero me gusta. Me gusta cuando justo se acaba su era dorada. Es como cuando agarras la cola de algo que se acaba. Es frustrante. Es como suscribirte a un diario que cierra porque los lectores se fueron a Internet. Esa creo que es la mejor analogía de lo que pasa hoy con casi todos los medios. La tele no es la excepción.
Pasa que trabajar en medios no es el lugar mas arriesgado del mundo. Nunca lo ha sido. No lo será. Los medios son lugares donde hay que recaudar plata, por lo tanto lo que funciona se repite una y otra vez.
 
La gente ama mirar los medios porque les entregan historias que pueden contar. Y por desgracia en una sociedad desigual donde ganas poco y te meten en un cubículo una buena pelea en un reality es algo que puedes comentar una y otra vez. Y puedes postearlo y putear con eso porque no es muy difícil hacerlo.
 
A mí me gusta trabajar en lo que hago. Lo amo. Lo amo tanto que he dejado cosas infinitamente más importantes que escribir. Quizás es mi forma de dejar algo. Es por eso que se me ocurrió hace un tiempo hacer algo nuevo y por fin lo estoy llevando a cabo. Me demoré casi tres años. Probé varias fórmulas. Y aquí estamos. Acá estamos otra vez arriesgando todo. Estoy saliendo en la tele, mamá. 
 
Antes cuando yo me comunicaba con mis jefes acordábamos horas donde yo saliera y dijera cosas. Eso funcionaba pre-internet. Internet te vuelve parte de la vida de la gente 24 horas. Cuando no estás en el aire de la tele, puedes emitir señales igual. Eso antes no se podía.
Entonces se me ocurrió una locura: emitir las 24 horas tele. Pero no por la tele. Emitir por Internet. 
 
Eso es lo que estoy haciendo. Estoy haciendo un programa que va todo el día en Internet. No existe un modelo similar en el mundo. El programa se estrena a una hora y va cada hora otra vez. Nos unimos a VTR para sacarlo. Los clientes acceden a poder ver ciertos bloques y pueden adelantar y retroceder. Pero el resto también puede mirar. Eso es una revolución en la televisión. Además salimos por el Vive! Deportes en el cable después del popular programa de Julio César. O sea, primero por Internet y luego por la tele.
 
Además cada vez que alguien comenta se genera un link. Ese link es nuestra mejor y potencial promoción. En la primera edición sucedió algo increíble: 14.000 personas vieron el link en cada lugar. Es como dejar una promoción en cada esquina.
 
Los contenidos del programa los puedes ver. Y no te voy a dar la lata de contártelos. Te voy a invitar a que entres a http://www.dtvtr.cl para que mires.
 
Mientras, igual te voy a confesar que esto es una locura. Pero parece ser efectiva. Los números son increíbles. Y en una de esas queda para alguna historia sobre la tele.
 
Si no queda, te confieso que estoy igual feliz. Estoy feliz porque trabajo con los que quiero. Es lo más difícil de todo: encontrar gente que te acompañe contenta a los desafíos. Y es un emprendimiento en el que estoy de productor y estoy aprendiendo mil cosas. Finalmente uno es un estado de ánimo sobre los demás. Y cuando emprende y hace cosas tiene que mantener la calma. Tiene que hacer propuestas. Puede crear. Crear es lo único que salva realmente. Es avanzar. Es salir adelante.
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