Estrenos de la semana por René Naranjo

Por

“Balada triste de trompeta”

Dir: Álex de la Iglesia
Con: Carlos Aceres, Carolina Bang
España, 2011
105 minutos
 
Si algo distingue el cine de Álex de la Iglesia es que se nutre de toda la cultura española, de lo solemne y lo banal, de lo sucio y lo podrido, y lo funde en un potente relato, esperpéntico y delirante, que (la mayoría de las veces) atrapa y conmueve al espectador. Aquí, el cineasta tomó el título de una de las canciones más inquietantes de Raphael, que tiene un crescendo de gemidos en el coro y que “Er Niño” canta disfrazado de payaso en una olvidada película de 1970, “Sin un adiós”.
 
A partir de ese material pop, De la Iglesia crea la historia de un payaso (Santiago Segura) que en tiempos de la Guerra Civil combate a la fuerza en el bando republicano y, tras la derrota, condena a su pánfilo hijo al rol de payaso triste y le encarga la misión de vengarlo. A este hijo, que se llama Javier (Carlos Areces, del gran programa de humor “Muchachada nui”), lo reencontramos en 1973, instalado en un circo que parece sacado de un viejo filme de Tod Browning e inmerso en un feroz contexto de violencia en el que cualquier redención personal asoma muy difícil.
 
A De la Iglesia le gusta el humor negro bien cargado y el gran guiñol, y esta historia de clowns asesinos le acomoda perfecto desde el primer segundo, cuando risas de niños acompañan a los logos del gobierno, y luego, en una secuencia genial de créditos centrada en el dictador Franco.

Justamente, esta “Balada” es triste porque recorre los tiempos oscuros del franquismo, que De la Iglesia expone como si fuera una plaga de miedo y autoritarismo, que contamina a todos y los convierte en monstruos. La película une el destino personal de un payaso sin gracia al de una nación corroída, en una lúcida fusión de lo pequeño y lo magno, y por eso incluye al propio caudillo como personaje, reconstruye el letal atentado contra Carrero Blanco y tiene al Valle de los Caídos como punto central del argumento.

 
Ciertamente hay excesos a cada rato, pasajes fellinescos, paródicas alusiones a Hitchcock y a “El fantasma de la ópera”, efectismos de sonido y desbordes de amplio registro. No obstante, De la Iglesia pone también mucho cine. La primera media hora es electrizante, como lo es la huida salvaje de Javier por el bosque, su paso por la sala de cine y sus encuentros con los fantasmas de la pantalla, la auto-creación monstruosa y el épico desenlace. 
 
En 100 minutos que no dan tregua, “Balada triste de trompeta” resuena como la canción de un tiempo pesadillesco y la inmersión grotesca en obsesiones que no dejan títere con cabeza.
 
 
“La oscuridad”
“Vanishing on 7th street”
Dir: Brad Anderson
Con: Hayden Christensen, Thandie Newton.
EEUU: 2011
90 minutos.
 
Esta película escasa en talento y desprovista de emoción trata de colgarse de la moda de las producciones apocalípticas: se produce un corte de luz generalizado en Detroit y, de pronto, sin causa explicable, casi todos los seres humanos desaparecen. Sólo quedan vivos cuatro personajes (dos hombres, una mujer y un niño), que luchan por mantener las luces encendidas en un bar para que la negra energía del apagón no los devore. 
 
Quizás si esta cinta no tuviera pretensiones metafísicas y se hubiera atenido a las reglas básicas del género, sería menos mala. Pero no fue así y se quedó en la oscuridad misma. Sólo recordar que los tres protagonistas (Christensen, Newton y John Leguizamon) tuvieron días mejores en “El ataque los clones”, “El asedio” y “Moulin rouge”, respectivamente. 
 
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