No sirvió de nada conocer el testamento de Pinochet

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“No sirvió de nada”. Ese fue el resumen que hizo el abogado Alvaro Quintanilla, representante del Consejo Del Estado (CDE), frente a la diligencia que ordenó la apertura del testamento de Augusto Pinochet.

Y es que en el trámite realizado en el Tercer Juzgado Civil de Santiago determinó que el texto, escrito en 2005, sólo hacía una modificación del testamento original, escrito el año 2000 por el ex dictador, y solicitaba el reemplazo del albacea Oscar Aitken por Julia Hormazábal, pero no fijaba montos ni herederos, que era lo que buscaba el CDE.

Cooperativa informó que el abogado sostuvo que ahora, “probablemente, vamos a tener que repetir esta diligencia de apertura y publicación del testamento cerrado, pero referido ahora al anterior testamento, del año 2000, (firmado) en la notaría del señor Humberto Quezada”.

La diligencia se realizó con la presencia del notario Eduardo Avello y de los testigos Jorge Aguilera y Carmen Carmona, amigos de la familia Pinochet y quienes estuvieron presentes cuando el general firmó, en vida, el documento en su casa de La Dehesa.

La fortuna del ex dictador se estima en 26 millones de dólares pero los bienes se encuentran embargados en el marco de la investigación de las cuentas secretas descubiertas en el Banco Riggs, en Estados Unidos.

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