Las historias de amor de Barack Obama cuando se llamaba "Barry"

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Una nueva biografía sobre el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, saldrá a la luz en breve y los primeros fragmentos publicados revelan detalles de su juventud y apartes de las cartas que intercambió con dos novias de la época, cuando sus círculos íntimos le conocían como “Barry”.

La revista Vanity Fair publicó en las últimas horas un avance del libro “Barack Obama: The story” en el que el periodista de The Washington Post David Maraniss escarba en la juventud y en los primeros amores más serios del actual presidente.

En 1981, en el ecuador de su carrera universitaria, se mudó de Los Ángeles (oeste de EE.UU.) a Nueva York (este) para estudiar en la Universidad de Columbia.

Según el autor, Barack Obama llegó a Nueva York con “suficiente propulsión de ambición” pero su estancia en la mayor ciudad del país se convirtió inesperadamente en un periodo de debate interno, de introspección, casi de reflexión metafísica, que compartió con sus amigos próximos pero también con sus amantes.

“La soledad existencial que sentía Obama en Nueva York emergió en sus cartas a Alex McNear”, escribió Maraniss en el avance en Vanity Fair.

La relación con McNear, que por entonces estaba involucrada en una revista literaria, duró poco más que lo que dura un verano.

Los meses veraniegos de paseos y restaurantes y museos derivaron a una relación a distancia basada en las cartas, en las que había lugar para la reflexión literaria y para el germen político de Obama. Pero la distancia acabó con la relación.

Fue en una fiesta navideña en 1983, cuando él ya había acabado sus estudios en Columbia, cuando conoció a Genevieve Cook: ella llegó con un licor de crema, él llevaba tejanos, intercambiaron cuatro palabras en la cocina; pero horas después, cuando Genevieve se disponía a marcharse, Barack le pidió que esperara y “en la conversación saltó el ‘click”, apunta el autor de la biografía.

Empezaron a verse varias veces por semana y se convirtió en “la más profunda relación amorosa de su joven vida”, define el autor.

Ella, hija de un diplomático australiano, parece ser ahora la mujer enigmática y sin nombre de la que el político estadounidense hablaba en su libro “Sueños de mi padre”.

Con Genevieve Cook compartió vida hasta que la relación acabó en 1985: “Barack sale de mi vida, al menos como amantes. De la misma manera que la relación fue fundada en los límites calculados y en acontecimientos cuidadosamente y racionalmente examinados, parece terminar de forma fríamente calculada”, escribió Genevieve por aquel entonces.

La biografía también aborda otros aspectos de la juventud en Nueva York como su primer apartamento, donde “la calefacción y el agua caliente escaseaban”.

Los compañeros de apartamento y él mismo recurrían a sacos de dormir y a noches de vigilia en una biblioteca pública cercana, algo que compensaban en una cafetería vecina con un desayuno completo por poco menos de dos dólares.

EFE

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