Columna de TV: "Voy y vuelvo: ¿Otra tele chilena es posible?

Por Marcelo Ibañez Campos

¿Qué hace la gente un sábado a las 23:30 horas? Muchas cosas de las cuales, probablemente, la última sea ver televisión. Por eso no queda otra que agradecer que este resfrío insomne que me acaba de noquear en cama, terminara siendo un regalo: una forma de encontrarse con la sorpresa de que hace un par de semanas comenzó en Canal 13, la nueva temporada de “Voy y Vuelvo”. Uno de esos programas que hacen creer que otra tele chilena es posible.

¿Es posible, o finalmente los programas que día a día marcan rating exitosos –“Mundos Opuestos”, “Reserva de Familia”, “Pobre Rico” y “Caso Cerrado Para Adultos”- son aquellos que se dedican a satisfacer el apetito del televidente chileno promedio con dramas sórdidos y comedia ramplona? ¿De quién es la responsabilidad de que la tele nacional muchas veces huela peor que Freirina? ¿Del televidente o los directores de programación que nos dan el afrecho catódico?

El dilema es eterno y está lejos de resolverse. Más aún cuando los mejores programas de corte cultural del país siempre son emitidos en horarios imposibles, o al menos difíciles. Pienso por ejemplo en “¿Con qué Sueñas”. El primer programa de tele chileno en ganarse un Emmy, y el cuarto en Latinoamérica en lograrlo, que aún menos gente habría visto si no hubiese recibido reconocimiento internacional.  Una pena porque cada uno de sus capítulos son una belleza: encuadres de belleza pictórica, silencios que hablan hasta conmover,  personajes divinos –niños de todo Chile-, una inspiración simple –saber qué sueñan esos chicos- y un resultado mayor: en el retrato de las vidas de esos pequeños, está el retrato del país que hemos sido, el que creemos ser, pero sobre todo, el que somos y no queremos ver. Una joya perdida en el horario de la tarde dominical que aún se puede ver por el sitio web de TVN  en este link. Hágalo, no se arrepentirá.

Algo similar sucede con “Voy y Vuelvo”, un programa de impecable factura que a pesar de estar hecho en Taiwán, en Bali, en Francia, o cualquier otra parte de este pequeño ancho mundo, termina poniendo un espejo frente a nosotros mismos. Algo que siempre ha hecho, con muy buenos resultados, su creador Cristián Leighton. El mismo hombre tras programas como “Patiperros”,  “Inmigrantes”, “En Tu Lugar”, y el increíble y muy poco visto “Viejo Zorro”, donde sus protagonistas se encontraban en la vereda opuesta de todo lo que da rating: personas de la tercera edad que ya venían de vuelta de esa hoguera de las vanidades que flamean en el horario prime.

“Voy y Vuelvo” mezcla la historia de compatriotas que decidieron irse a otro país para lograr sus sueños, con quienes se quedaron acá, extrañándolos a la distancia. Un programa que retrata con pulso firme y elegante las emociones, y no las manipula buscando el desborde como dicta, por ejemplo, “Mundos Opuestos”. Donde la realidad se despliega compleja, sutil y entretenida, y no como un circo de rarezas sórdidas como en “Caso Cerrado” . Un programa que espera ahí, escondido un sábado a las 23:30 hrs, a que uno lo disfrute. Televisión que a uno le hace bien. Lo paradójico, o sintomático, es que si uno quisiera conocer Chile por los programas que son premiados por el rating, darían ganas de lo mismo. De irse sin mirar atrás, para no volver. 

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