Columna Come y calla, por Felipe Espinosa: "Pasta para papá"

Por
Felipe Espinosa

Chef Ejecutivo   “House”  

Twitter: @psyfat

Cuando un barrio, una calle y la gastronomía de un restaurante danzan al unísono, lo más probable es que el resultado sea encantador, así sucede con “Da Noi”. Enclavado en una esquina de Avenida Italia, permite desde lejos ser observado con sus coloridos toldos, dándole un aroma especial al paso peatonal. El solo pensar que esa casa ha funcionado hace más de veinte años y que la visité por primera vez sólo hace pocos días, me hace reflexionar en cuánto rincón me queda por conocer, cuánta mano por probar o, mejor aún, cuánto cariño por recibir. 

Mi amada esposa estaba antojada y de frentón pidió pasta, no me puedo negar a esa solicitud, soy hincha de la harina y con eso me quiebro. En raudo vuelo fuimos guiados al sorprendente local que de primer impacto te invita a entrar en la fábrica de pastas, exhibiendo en amplia vista cada uno de los productos ofrecidos en el menú, hasta ahí la cosa me encanta, me pone la piel de gallina, no por el frío, es esa sensación que te da al ver “en vivo” cómo todas y cada una de las pastas son forjadas por nobles artesanos para el deleite de los comensales.

Por una puerta más pequeña se ingresa a los salones, el estilo es familiar de piso a techo, la elegancia esta en los sabores y la modernidad destiñe con melodías de Laura Pausini, pero eso es lo de menos. Ella, jugo de papaya, para mí, copa de vino. De cortesía, una panera de fresco pan, salsa pomodoro y queso rallado, kit esencial que con el aceite de oliva permiten jugar a estar en la campiña. De entrada, antipasto “Da Noi”, una selección de verduras horneadas, aceitunas, palmitos, fiambre y finas laminas de carne que en una adorable presentación permite disfrutar de pequeños bocados al son de tarantelas más tradicionales. 

Mientras disfrutábamos de esta sabrosa entrada, ordenamos los fondos que en un “timing” cronometrado fueron servidos justo cuando de vacío, se veía el fondo del primer plato. Ella se regaloneó con una combinación de ñoquis, de papa y de ricota, bien acompañados de una salsa “rossa” de intenso sabor, suavizada por la crema, pero con los tomates vivos aún. Los probé y se podía individualizar cada uno de los ñoquis, así también muy agradables de morder. Yo me tuve que sumergir en una fuente de tres canelones, en orden alfabético, espinaca, jaiba y pollo, inundados de salsa pomodoro con un toque de pesto. Hasta ahí todo bien con el almuerzo, pero el final me mató, debo decirlo. El tiramisú que logré piñizcar estaba de película, un dulce final de un día frío.

Especial para el Día del Padre, lleve su fuente regalona y llénela de regocijo itálico a un precio muy razonable, una buena opción para sorprender, con estas temperaturas, un poco de amor bañado en salsa puede ser la receta perfecta para resaltar el calor del hogar.

Da Noi
Da Noi, Avenida Italia 1791, Ñuñoa. Teléfono 2-2742001

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