Columna de Vardoc: “Mappy”

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El otro día y gracias a la maravillosa tecnología me reencontré con uno de los juegos más desafiantes de mi vida. Hablo de “Mappy”, un juego de 1983 perteneciente a Namco donde nuestro protagonista es un sencillo y amable ratón policía al que tú debes guiar a través de la mansión de los gatos llamados Mewkies o también llamada Meowky en los EEUU, recuperando paso a paso bienes y elementos que nuestros amigos gatunos se han robado.
Como jugador sólo utilizas los bo­tones direccionales para mover al ra­tón y un solo botón para operar las puertas y moverte de forma horizontal. 
Si bien suena bastante fácil, no lo es. La mansión cuenta con seis plantas y pasillos donde encuentras los ob­jetos robados. Lo divertido es que cada elemento posee un valor, desde un televisor hasta pinturas y dependiendo de cuántos recuperes y si no mueres en el intento, sus valores se van multiplicando. En “Mappy” todo se multiplica, lo único que debes ha­cer es ¡mantenerte con vida!.
Completas el nivel cuando recuperas todo el botín, pero uno de los elementos más entretenidos del juego es la utilización de los trampolines. Cuando los gatos comienzan a subirse sobre ellos y suben piso por piso a diferentes partes de la casa es allí donde comienza a correr el tiempo y debes salvar a “Mappy” de que no sea cazado por el enemigo. Los trampolines pueden ser usados tanto por los gatos como por “Mappy” y utilizarlos es la manera más efectiva de escaparnos, donde alcanzámos distintas alturas dentro de la casa. Lo malo es que cada uno de los trampolines tiene un tiempo de uso, qué quiere decir esto: por cada salto van cambiando de color  según cuántas veces han sido utilizados ellos sin descanso: el color verde es cero rebotes, el azul un rebote, el amarillo dos rebotes y el rojo es tres rebotes rompiéndose si “Mappy” intenta saltar en él donde podrá perder una vida.
Hablando sobre sus secuelas y sobre las diferentes plataformas existentes para “Mappy”, una de las grandes curiosidades del juego es que “Mappy” en su versión japonesa, la única forma de jugarlo era a través de la Famicon (versión japonesa de la NES). La primera entrega de Mappy fue y sigue siendo magnífica, el juego ha sido tan popular que hasta el año 2005 salió una versión del juego para la plataforma de Playstation 2.
Hace un par de días recordé este juego y lo encontré increíblemente difícil. Juego que hasta el día de hoy me sigue gene­rando complicaciones para po­der completar­lo de forma satisfactoria, puesto que nunca entendí muy bien de qué trataba la historia, solamente veía que los gatitos eran malvados y que se robaban las cosas. Eso sí, el que sea complicado lo hace mucho más entretenido y aún sigo disfrutando de él. Otra de las razones es que se encuentra viable para múltiples plataformas y dispositivos, por ejemplo en mi caso que lo terminé jugando en un smartphone.
En aquellos tiempos, analizando los juegos y las historias que contaban, todo era mucho más simple y sencillo, sin ser tan tomados en cuenta. Supongo que con el tiempo, fuimos agregando más elementos y bases a nuestros gustos sobre los video juegos. Hoy no basta con basarse únicamente en el modo de los juegos de antaño de los años 80 ó 90, puesto que es el público gamer que se vuelve más “critico” y exquisito para los nuevos juegos que van saliendo, y si vamos para ese rumbo, ya me imagino cómo será dentro de unos años.
 
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