Michelle Bachelet: “La igualdad es buen negocio”

La siguiente es una entrevista exclusiva ofrecida a Publimetro Internacional y publicada en los 23 países que forman nuestra red en todo el mundo

Por Elisabeth Braw / Publimetro Internacional

Como refugiada chilena en la República Democrática Alemana, Michelle Bachelet nun­ca pensó que sería presidenta de su país. Pero lo fue. Según ella, algo muy similar podrían hacer las mujeres senegalesas, pueden transformar su país por medio de la pesca. En una entrevista exclusiva, Bachelet, una mujer excepcionalmente amable, dijo a Publimetro Internacional por qué es muy acertado apoyar a las mujeres.
 
Es más probable que las políticas de igualdad de género sean adoptadas si generan beneficios económicos. ¿Es la igualdad de género buena
para las finanzas?
-El capital humano es una de las cosas en las que se apoya la economía de un país. Si usted no proporciona a las mujeres un acceso adecuado a los servicios de salud, educación y empleo, pierde al menos la mitad de su potencial. Así que la igualdad de género y otorgar poderes a las mujeres trae grandes beneficios económicos. En 2010, el reporte de la brecha global de igualdad de género realizado en el Foro Econó­mico Mundial reveló que los países con mayor igualdad de género tienen economías más competitivas, que crecen con mayor rapidez.
La violencia contra las mujeres costó al gobierno australiano un estimado de 13,6 mil illones de dólares cada año. Al mismo tiempo, el Gobier­no de Australia tiene un plan de 10,4 mil millones de dólares para estimular la economía. La violencia contra las mujeres representa un alto costo, ¡incluso mayor que el costo de estimular la economía! Buscar la igualdad de género es hacer lo correc­to, pero también es hacer algo muy inteligente.

En la mayoría del mundo industrializado las mujeres obtienen el 50% de grados universitarios y tienen acceso a grandes puestos de trabajo. ¿Lo considera una misión cumplida?
-Sí, es cierto que las mujeres están empezando a tener una muy buena educación. Pero no es suficiente. La igualdad en la educación no significa buenos resultados. Todavía hay barreras invisibles que impiden que las mujeres avancen al adquirir puestos de trabajo. Y si usted es ma­dre de niños pequeños, económicamente no vale la pena trabajar fuera de casa. Adicionalmente, los lugares de trabajo penalizan a las mujeres que se toman un descanso para cuidar a sus hijos y sus familiares mayores. A medi­da que las mujeres continúan haciendo tareas domésticas no remuneradas y cuidando a los miembros de la familia, es muy difícil para ellas realizar su total potencial en su lugar de trabajo.

Pero muchas mujeres han alcanzado el más alto oficio político en sus países…
-Sí, pero necesitamos más mujeres en posiciones de toma de decisiones. Global­mente, menos del 20% de los parlamentarios son mujeres y sólo hemos elegido 18 mu­jeres cabezas de Estado y de Gobierno. 
 
La conferencia Río+20 está por empezar. Si los líderes mundiales no tratan temas de sustentabilidad como el agua limpia y la biodiversidad, ¿cómo podrían verse afectadas las mujeres?
-La vida diaria de las mujeres se ve afectada por el desarrollo sostenible o la falta de él. Las mujeres tienen que caminar para recoger agua o recolectar leña. Frecuentemente, muchas mujeres jóvenes que hacen estas tareas sufren el riesgo de ser violadas. Cada año dos millones de personas mueren por el humo inhala­do en estufas tradicionales; 85% de ellos son mujeres y niños. La energía renovable no solo beneficiará a las mujeres, sino que será un catalizador del desarrollo económico, de la protección ecológica e igualdad de género. Imagine el desarrollo que podría ser  posible si cada aldea tuviera una pequeña clínica con acceso a la electricidad; 800 mujeres mueren cada día por complicaciones con el embarazo
y el parto. La igualdad de género es vital para el desarrollo sostenible.
 
¿Qué países son un ejemplo de esto?
-Hay muchos países peque­ños. Por ejemplo, en térmi­nos de participación política el país con mayor porcentaje de mujeres parlamentarias es Ruanda, con 55%. India tiene un Barefoot College, que en­trena a mujeres analfabetas para que se vuelvan ingenieras solares. Aprenden a producir paneles solares, luego vuelven a  sus aldeas, los fa­brican y enseñan a otras mu­jeres. En Senegal, las mujeres tienen derecho a pescar. Ahora están atrapan­do más peces que los hombres. 

Es famoso el momento en que Sigmund Freud se preguntó sobre lo que querían las mujeres. ¿Qué es lo que quieren? ¿Quieren lo mismo?
-Las mujeres no son homogéneas. Pero todas queremos lo básico, como acceso a la educación e igualdad de ingresos por trabajo realizado. Las mu­je­res quieren tener el derecho de educar a sus hijos y tener un acceso a buenos servicios de salud. Y las mujeres quieren vivir libres de violencia en sus propias vidas. Incluso en Europa, las vícti­mas de violación no tienen 100% de acceso a la justicia.

¿Qué país es el paraíso de las mujeres?
-Los países escandinavos son muy buenos, pero ninguno tiene equidad completa.

¿Qué la motiva?
-Siempre me digo a mí misma que no debo olvidar por lo que estoy luchando. Mi trabajo se trata de mejorar las vidas de las mujeres. Y si sus vidas mejoran, los hombres también se benefician.
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