Columna de TV: Europa mía: Pedro Carcuro, la simpatía de un troll

Por Marcelo Ibáñez Campos

Por
En redes sociales

Comenta y comparte los programas de tele que odias y amas en http://www.facebook.com/LaCajitaFeliz o nuestro Twitter: @cajitaXD

De toda la inabarcable oferta televisiva, son los programas de viaje mi más antigua obsesión. Para un devorador de novelas de aventuras como el que fui cuando niño, las cámaras viajeras que me mostraron por primera vez lo que antes solo pude imaginar, fueron una extensión natural. Porque antes de subirme a mi primer avión, y mucho antes de marearme por los saltos entre husos horarios y descubrir que la industria del turismo es muchas veces un cáncer que devora la identidad endémica de los lugares, estuvo ella. La tele que viajó por mí.
Hasta la década de los 80s casi todos los programas de viajes del mundo mundial tenían una inspiración antropológica, donde la cámara mostraba casi sin intervención a “los otros”, sacándonos de nuestra isla cultural. La época en que los programas de viajes eran eventos escasos y muy importantes para quién los televisaba (por sus dificultades logísticas y sus altos costos), capaces de mostrar mundos que de verdad parecían de otro planeta.  Es que cuando la globalización era un tsunami aún en ciernes, bastaba moverse unos cuantos kilómetros para encontrar lo diferente y único.
Un cuarto de siglo después el planeta ha cambiado rápidamente. La   cantidad de personas que anualmente toman aviones alcanza su máximo peak en la historia de la humanidad, los resorts invaden todo el mundo, hay hoteles sobre Machu Picchu y una plaga de tiendas de lujo multinacional devoran los milenarios altares de Bali. Pero sobre todo, la tele abdicó finalmente su aspiración de educar en favor del entretenimiento.
Los programa de viajes acusaron el golpe de un mundo que parece hacerse más pequeño y conocido, y comenzaron a tener pies forzados más específicos. Viajar para comer, para conocer hoteles lujosos, para vivir aventuras outdoor o hacer negocios (como “Choque Cultural” de Discovery Civilization). Viajar como un medio y no un fin. Y el conductor se convirtió en un eje más importante que el destino mismo. Ahora, el carisma y sentido del humor del viajero que sale en pantalla es esencial, como si el mundo no fuera más que una vitrina que cobra vida cuando estamos ahí, para observarlo en primera persona. Más Anthony Bourdain o Luis Andaur que “Al sur del Mundo”.
“Europa Mía” es el tercer programa de viajes protagonizado por el gran Pedro Carcuro. Y me pongo de pie para asegurar que en sus mejores momentos, es lejos el programa más divertido que se emite actualmente en las pantallas nacionales. Todo gracias al carisma del bueno de Pedro, el comentarista deportivo de viejo cuño preferido por los niños de “31 Minutos”, ahora que el Sapito Livingstone parece apagarse poco a poco en pantalla y radio.
Lo de Carcuro está más cerca del fino trolleo instaurado por Don Francisco pero en una versión más inocente que la de Mario, un estilo que está en el ADN del humor nacional. Más cerca de una moderna “Cámara Viajera” de Sábados Gigantes que de la vanidosa –y aburrida- autoconciencia de Astorga en “La Ruta de la Seda”.
Carcuro es capaz de negarse vehemente a comer “surströmming” –arenque podrido, un plato típico en Suecia-, haciendo arcadas en la cámara y calificándolo de “una cochinada”, o pronunciar en su viaje a Roma frases tan hilarante como: “En medio de obras monumentales de maestros como Rafael y Miguel Ángel, veo con orgullo a Monseñor Encina haciendo misa. Pocos los conocen, pero lo cierto es que ha puesto a Chile en las grandes ligas del catolicismo”. 
Pedro no estará aún en las grandes ligas de los viajeros de Travel & Living o Discovery Channel, pero su carisma, sentido del humor e inocencia, peleando como vikingo, tratando de soplar vidrio o equivocando datos históricos ante una guía en el Coliseo Romano, convierten a su programa en un divertido viaje de menos de una hora. Como si se tratase del viajero chileno promedio, ese que es capaz de gritar un C-H-I en medio de ruinas milenarias y al que le cuesta adaptarse a lo foráneo. Vamos que se puede.  

Reviva el divertido capítulo de Pedro Carcuro en Suecia, en este enlace. http://www.tvn.cl/programas/europamia/2012/

Contenido Patrocinado
Loading...
Revisa el siguiente artículo