Columna de René Naranjo: "¿Y dónde quedó la locura?"

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Diez años ya de la serie de ‘La era del hielo’ y la cuarta entrega ya se proyecta desde hoy en los cines de todo el mundo. La saga de los simpáticos personajes del cuaternario (los mamuts, el tigre dientes de sable y los perezosos, como protagonistas) ha prendido en el público y ha dado frutos millonarios. Sin embargo, en la actual cinta no todo fluye tan felizmente como antes.

Esta cuarta parte arranca bien, con el ya esperado corto cómico de la ardilla Scrat detrás de la bellota, que ahora señala el fin definitivo de la Pangea y la división de los continentes. Son tiempos de cambios climáticos acelerados y la semejanza con el presenta es clara y directa. Se derriten glaciares, emergen montañas y una sensación de inminente Apocalipsis de la naturaleza asusta a los personajes. 
 
Justo antes de los cataclismos, ‘La era del hielo 4’ permite el breve reencuentro de sus personajes, en este tono liviano y querendón que es una de las principales claves del éxito de la serie. Luego, cuando llegan los derrumbes e inundaciones, la película ofrece una de sus mejores secuencias, con una tormenta mar afuera que los protagonistas deben sortear con recursos extremos. De ahí en adelante, el relato va perdiendo foco y en vez de priorizar el lado más afectuoso de sus criaturas (como lo hizo antes) los separa y opta por introducir un enemigo -un pirata- demasiado gratuito y de incansable sed de venganza. 
 
Los estudios de mercado de Hollywood deben tener muy en alta estima a los bucaneros. Sólo así se entiende que esta cuarta parte parezca una derivada de los ‘Piratas del Caribe’, al punto de incorporar algunos de sus recursos y hasta un aura completamente sobrenatural en una de sus escenas más vistosas. Si las anteriores entregas de ‘La era del hielo’ se distinguían por salirse de ciertos esquemas y correr con originales colores propios (esa es la libertad que permite la animación, no?), esta ya deja ver la influencia absoluta de los criterios más comerciales y una inesperada falta de chispa, aumentada por el uso paródico de la Novena Sinfonía de Beethoven. El único personaje que aún conserva algo de locura es la abuela perezosa de Syd, y hay logros parciales con un ejército de hámsters y una recién incorporada felina que por ahí pone sorpresa y erotismo.
  
Por esas casualidades de la cartelera, justamente el protagonista de ‘Piratas del Caribe’ protagoniza el otro estreno de la semana, ‘Diario de un seductor’. Ponerle tal título en Chile a ‘The Rum Diary’ es muy mala idea, porque este nuevo filme con Johnny Depp se basa en la novela de Hunter S. Thompson, ‘Los diarios del ron’ y esa es la gracia de la película que no se alcanza a divisar: el carácter autobiográfico de la estadía en Puerto Rico del fundador del periodismo gonzo, en 1960. 
 
J ohnny Depp llegó a ser un gran amigo de Thompson -incluso pagó su fastuoso funeral en 2005- y esta es la segunda vez que lo interpreta en el cine (hace 14 años lo hizo en ‘Pánico y locura en Las Vegas’, de Terry Gilliam). Tiene poca fortuna el actor en esta causa, porque ni aquella ni esta película están a la altura de las intenciones ni tampoco del atractivo que posee el delirante y revolucionario periodismo que realizó Thompson. 
 
No es que ‘Diario de un seductor’ sea un mal filme; al contrario, tiene una primera mitad bien lograda, que capta el espíritu de la época y le da un toque de humor a la imparable adicción al alcohol de su protagonista, que se llama Paul Kemp y es un alter ego de Thompson (esta es una película perfecta pata ver con un whisky). En el elenco además está Richard Jenkins, actor extraordinario que se luce como el director del diario San Juan Star, al que Kemp llega a trabajar. Y hasta la lectura política de este Puerto Rico ‘anexado’ a Estados Unidos funciona, y aparece muy actual con su denuncia del saqueo de los recursos naturales que inescrupulosos inversionistas norteamericanos quieren llevar a cabo en la isla.   
 
El punto es que el trabajo del director Bruce Robinson -cuya cinta anterior es la discretísima ‘Jennifer 8’, dos décadas atrás- es flojo, casi rutinario, desprovisto de la pasión rupturista que exige la historia. Eso provoca que la película vaya perdiendo potencia en su segunda mitad hasta llegar a unos alargados 120 minutos de duración que ni los bellos paisajes ni el profesionalismo a toda prueba de Johnny Depp pueden resucitar. Es un filme que termina muy sin aire para un protagonista que en un momento escribe que luchará contra el poder y no se dejará nunca vencer por los canallas que controlan el sistema.
 
A este paso, la revolución -al menos en el cine- tardará bastante en llegar.
‘La era del hielo 4’
Dirección. S. Martino y M. Thurmeier
EEUU, 2012
‘Diario de un seductor’
Dirección. Bruce Robinson
Elenco. Johnny Depp, Aaron Eckhart
EEUU, 2011 
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