Columna de Nacho Lira: Comentario al disco de Justin Bieber “Believe”

Por Ignacio Lira periodista y comunicador radial, ha sido voz de rock&pop, 40 principales y universo y ha visto más conciertos de los que puede recordar. síguelo en @nacholira

Justine Bieber “Believe”

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Un ejército de productores y artistas invitados está detrás de este álbum destinado a dejarle claro a todo el mundo que Justin Bieber no quiere ser más un ídolo infantil. El problema es que, como un matón ayudado por los amigos, quedan dudas sobre si el chico podría defenderse tan bien sólo por su cuenta. “Believe” viene precedido del efectivo single “Boyfriend”, un track hip hop calentón que funciona bien y a ratos recuerda al otro Justin, Timberlake, cuando comenzó a sacudirse la etiqueta de su ex banda N’Sync.

Sin embargo, la pólvora se agota con rapidez en las otras 12 canciones del disco. Es un alivio escucharlo menos dulzón y púber que en sus éxitos anteriores y más en la parada de seductor canchero, incluso cuando no resulta. Y es que salvo “Die In Your Arms” otro futuro éxito seguro -que le debe todo a Michael Jackson de la época con sus hermanos- y el bonus track “Maria”, todo sigue siendo peligrosamente leve. Si bien es cierto que Bieber ya no es un niño, en este segundo disco completo quedamos sólo en la “edad del pavo”, y a la espera de un tercer y mejor intento.

 
Sam Sparro
“Return to paradise”

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Sam Sparro es un chico australiano que logró notoriedad el 2008 con un debut que mezclaba dosis de funk y electrónica, pero que también no tenía problemas en abrazar el pop. La idea resultó bien, y además de dar a luz una de las mejores canciones de ese año (“Black and Gold”), ese primer disco homónimo fue un gran impulso para mostrarlo ante el mundo como un tipo de enorme talento vocal y una vocación sin complejos hacia la pista de baile.

Quizás dejó pasar mucho tiempo para regresar. Su segundo álbum, “Return To Paradise” deja de lado los sintetizadores y se vuelca de lleno hacia el soul y el R&B. Con toda la intención de revivir viejas glorias de la música negra, Sparro y su voz cumplen la tarea, pero se pierden en la imitación de estilos ya cubiertos por artistas que claramente son sus ídolos. “Happiness” o “We Could Fly”, menos preocupados de hacer homenajes y más de hacer bailar, son lo mejor del disco. En otros momentos, el esfuerzo por sonar como otros lo deja cercano a la parodia. Seguro vas a disfrutarlo si te gustan Prince o George Michael. El problema es que Prince y George Michael ya existen, y siguen dando clases.

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