Columna Come y calla, por Felipe Espinosa: "Sabores olímpicos"

Columna Come y calla, por Felipe Espinosa:
Por
Felipe Espinosa

Chef Ejecutivo

“HOUSE Casa del Vino”

Twitter: @Psyfat

Perseverancia, constancia y  responsabilidad se ponen a prueba día a día en un restaurant. Y es el tiempo el que otorga galardones de condecoración cuando las cosas se hacen y salen bien.
Hoy, con todo el espíritu olímpico que se respira en el aire, destacan los valores y no las trampas. Se deja ver que el esfuerzo premia, sea de gimnastas chinos criados desde los cuatro años como especialistas o apreciar la evolución de Tomás González con todos los problemas que en su trayectoria ha debido superar, dan aliento para valorar cómo una casa de pastas se mantiene en el tiempo con más constancia que destellos fulminantes.
Nunca más volveré a ver la calle Guardia Vieja de la misma manera, sabiendo que por más de 30 años Da Renzo no sólo ha fabricado pastas, sino que también sueños.
Un pequeño local que sólo atiende a la hora de almuerzo, normalmente pasa abarrotado de gente, siempre hay alguien en la puerta esperando que se libere una mesa, mientras que el aroma hogareño se siente desde la esquina.
Las tías que atienden son por lo bajo, amorosas, la carta contiene variadas denominaciones en italiano y ellas se esmeran en explicar cada una, con mucha paciencia, a pesar de la correría en el comedor. La cortesía es infinita, el pan no deja de llegar a la mesa franqueado siempre por láminas de salame, eso para comenzar mientras esperamos un plato de antipasto.
De entradas y ensaladas hay poco, bien para no marearse si lo que impera es el principal de masa. Así y todo, para la paciencia el antipasto colorea el plato con jamón, salame, una lámina de tierna lengua, fresco queso y rodaja de tomate, un poquito de ensalada rusa, que se esconde bajo láminas de palta y cerrando el círculo, un trozo de pascualina de vegetales, todo esto se corona con fondos de alcachofa y champiñones salteados, sólo queda una cosa por hacer, colocar un chorro de aceite de oliva y disfrutar, fue una grata sorpresa. Como principales se ofrecen las pastas en variadas formas, texturas y colores, no hay nada más entretenido que quedar sentado frente a la conservadora que exhibe la amplia gama de tentaciones, dan ganas de probarlas todas. Pedimos lasaña verde, muy cremosa y de buen tamaño, relleno cumplidor y la masa contundente. Lo otro, unos torteloni de jaiba, con abundante relleno y hermosa factura, llegaron acompañados de dos pequeños pocillos, uno de pesto y otro de crema, para suavizar me indicaron, un plato bien en la onda de cantina italiana, simple, pero de armonía compleja.
Probablemente este año, Da Renzo no saque medalla de oro, pero da la sensación que ya lleva varias colgando en el cuello, es como la fábrica de Willy Wonka, pero de las masas, las venden para llevar a precios supera convenientes y así disfrutar en tu casa o en una cena. Lo mejor de todo, el momento dulce, hay un carrito de postres que se pasea entre las mesas, galletas con el café y cuando vayas después de pagar la cuenta, mete la mano al frasco de dulces en la salida, azúcar cortesía de la casa para un final feliz.

Coordenadas
Da Renzo: Guardia Vieja 47, Providencia.
Teléfono 2-2318088