Columna de Copano: "Tomar acción"

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A propósito de la película “NO” ronda la pregunta en el aire de si la alegría llegó, como prometía el eslogan ganador del plebiscito donde se acabó con la era de Pinochet en el poder. Lugar común en las entrevistas televisadas respecto a la cinta, sus responsables y los que vivieron el proceso y aparecen representados sostienen que “sí, pero sólo un momento”.

Sólo un momento. Interesante.

Hoy estamos viviendo un cambio importante tal como sucedió en aquel entonces. No sólo aquí, en esta isla conformista llamada Chile, si no en el mundo. En Medio Oriente, en América del Norte. Es un rugido, un grito, un tuiteo, un mensaje en Facebook. Todo parece ser sospechoso y construido para que no podamos extender nuestra felicidad.

Muchos se han afiliado a esta militancia desde sus computadores: vivimos más informados. Vivimos sin intermediarios. Vivimos analizando los mensajes de los diarios, la tele y la radio. Y podemos presionar “publicar” para que otros los vean. Ya no se quedan en la casa. Los periodistas en general repiten los mismos discursos que la industria discográfica decía hace cinco años. La industria de la música ya no existe. Las voces de la autoridad no creen en la discusión de ideas horizontales. 

Pero no sé si basta con tuitear. No sé si basta con escribir una columna. 

Yo creo que es tiempo de tomar acción sobre lo que nos rodea.

Y esto no tiene que ver necesariamente con militar en un partido político. Los partidos políticos están llenos de viejos y de jóvenes que hablan como viejos para adquirir seguridad.

En primer lugar, siento que hay que hacer lo mismo que los que criticamos: poner plata.

Es muy loco, pero nosotros podemos elegir a quién financiamos: si no te gusta un canal de tele, en vez de criticarlo y armar boche, simplemente no lo pongas y pon y habla de lo que te gusta más. Si no te agrada un político, ignora sin caer en su trampa de provocación y llama al tipo que sí te parece honesto, ofreciendo lucas o tiempo a favor de su causa. Nadie necesita millones de millones: con tiempo y lo que uno pueda poner, supervisando qué hace ya estás haciendo un cambio radical.

Si ya simplemente no hay alternativa, lánzate. Ocupa los medios sociales, anda y pregúntale a tus vecinos, perdiendo el miedo que te van a lanzar su perro que necesitan. Si tienes un sábado, dónalo a alguna organización no gubernamental. Siempre hay grupos que necesitan apoyo: los animalistas, los que quieren cambiar los espacios públicos, los que están organizando para sacar a chicos de la droga en las poblaciones. Si vas a un lugar a leer un cuento o explicar qué carajo es la sonda Curiosity, si intercambiamos conocimiento, vamos a cambiar realmente este país. Este país fundado en el egoísmo, la superficialidad e ignorancia nos necesita a nosotros. Te necesita a ti. Necesita que le demos un minuto al otro. Pero en vivo, cara a cara. Necesita escuchar a los demás. 

Yo estaba bien enojado hace un tiempo con muchas cosas, con tanta idea segregadora. Pero estar enrabiado no sirve para nada. La rabia sólo impulsa. Lo importante es participar, desde tu esquina. Entregar atención sobre lo que tú crees que es importante. Ejecutar cosas. Vivir con pasión, generar cambios. Y eso fue lo que en el NO cambió a Chile. Cambió la historia. No fue quedarse con la clásica actitud de “esto está arreglado para perder”. Fue jugar con las únicas armas que van a hacer sobrevivir las buenas intenciones: las de la creatividad, las de la fiesta, las de poder contarle a otro que le hacen daño, pero tambien donar una esperanza. Construir con lo que está cerca genera el verdadero cambio. No es necesario ir a África. Es necesario volver al barrio.

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