Columna de Juan Manuel Astorga: "¿Para quién es realmente el negocio?"

Columna de Juan Manuel Astorga:
Por
Opinión
Juan Manuel Astorga

Conductor y editor de Radio Duna. Todos los viernes en Publimetro.

Se está convirtiendo en uno de los temas de negocios más controvertidos de los últimos años. Es complejo de entender, pero haremos el ejercicio de plantearlo de la manera más simple posible. Este capítulo de la historia comenzó a escribirse a fines de julio, cuando Enersis le comunicó a la Superintendencia de Valores que su directorio había decidido convocar a una Junta Extraordinaria de Accionistas para el 13 de septiembre. Su objetivo era aprobar un aumento de capital por 8 mil 20 millones de dólares. Para hacerse una idea de la magnitud de la operación, al momento del anuncio, la empresa tenía un valor de mercado de 12 mil millones. Es decir, estaba anunciando que buscaría capitalizarse por 2/3 de lo vale. Sería, por lo mismo, la mayor operación bursátil en la historia chilena.
Enersis tiene varios dueños. Actualmente su propiedad se encuentra distribuida entre fondos mutuos, inversionistas internacionales, fondos extranjeros,  corredores de bolsa, compañías de seguros y personas naturales. Pero la mayor parte de la propiedad está en manos de Endesa España. Fue precisamente a petición de los españoles que se planteó este aumento de capital. Para poder materializar la operación, Endesa se comprometía a aportar todos los activos que tiene en la región, valorizados en poco más de 4 mil 800 millones de dólares. Es decir, no aportaba a la operación con dinero sino con especies. Esto obligaba al resto de los accionistas a aportar el monto restante, algo más de 3 mil 150 millones de dólares, para poder garantizar su participación en la sociedad. Es aquí donde apareció el primer problema. Las AFPs, donde los trabajadores ahorramos nuestro dinero para la jubilación, tienen casi el 13% de participación en la empresa. Frente a este aumento de capital, las administradoras de fondos de pensiones debían aportar al negocio casi mil 200 millones de dólares, pero a diferencia de los españoles, ese aporte sí debía ser con dinero. Por lo mismo la primera y gran duda que surgió es si los activos que Endesa pondría arriba de la mesa valen lo que dijo que valen. Según las AFPs, estarían sobreestimados. Cálculos de corredoras de bolsa señalan que cuestan al menos un 14% menos de lo que se dijo. ¿Cómo hizo la estimación Endesa? A través de un perito que contrató para esa labor. Las AFPs han planteado (y con justa razón), que ese perito debe ser independiente y no contratado por la parte interesada.
El tema no se agota en lo descrito hasta ahora. Además del debate sobre si están o no sobrevalorados los activos de Endesa, las administradoras de fondos le pidieron a la Superintendencia de Valores y Seguros, SVS, que se pronunciara sobre el fondo de la operación. Después de analizar las actas de los directorios de Enersis, este organismo determinó que la operación sería entre “empresas relacionadas”, es decir, entre Endesa España y Enersis. En otras palabras, que Enersis no está actuando por sí misma sino que Endesa España está operando a través suyo. Esto implicaría, según la SVS, que existiría un conflicto de interés entre la compañía chilena y su controladora hispana y según la ley, Enersis estaría obligada a hacer cambios en la operación. ¿Qué cambios? Que los miembros del directorio que representan a Endesa España se marginen de este tema y que la operación sea aprobada por la mayoría absoluta de los otros integrantes del directorio. No sólo eso, sino que debe pedir una nueva valorización de los activos por parte de un evaluador independiente.
Hace pocos días el directorio de Enersis emitió un comunicado diciendo que habían “actuado con estricto apego a la ética y a la ley”. En una reunión extraordinaria realizada ayer, anunciaron que acatarán lo dispuesto por la SVS, pero que seguirán adelante con su idea del aumento de capital.
El caso tiene varias otras aristas que preocupan. Primero, y como estamos hablando de una sociedad que cotiza sus acciones en Bolsa y donde las AFPs tienen invertidos los fondos de los trabajadores, el tema impacta e importa a todos.
Si la propuesta de aumentar el capital llega a la junta de accionistas, se necesitan dos tercios para aprobarlo. Endesa tiene el 60%, por lo que estaría muy cerca de conseguir su objetivo. Esto obligaría al resto de los accionistas a ponerse con el monto restante, es decir, con US$ 3.158 millones para garantizar su participación en la sociedad y evitar que en el caso de las AFPs se diluya su actual 13%.
Es inquietante este tema porque trae al recuerdo el llamado “Caso Chispas”, cuando en la década de los ’90 los principales ejecutivos de Enersis usaron su posición estratégica en la compañía y negociaron con Endesa España un mejor precio de sus acciones que los minoritarios. Se conoció como el “negocio del siglo”, un verdadero escándalo.
Como si fuera poco, las AFPs ya debieron enfrentar un duro momento en el caso La Polar, donde también tenían acciones. Ahí sus directores quedaron en entredicho. Precisamente este punto, el de los directores, tiene indignados a muchos. Primero, porque los de Enersis habrían aprobado los “procedimientos de peritaje” de Endesa sobre el valor de sus activos, pero no los resultados de ese peritaje, lo que hablaría muy mal de su desempeño. Además, porque uno de sus directores, León Vial, es presidente a su vez de la corredora de bolsa Larraín Vial, la misma que habría asignado una cifra inferior a los activos de Endesa. ¿Cómo se entiende eso?
Otro de los directores de Enersis es Pablo Yrarrázaval, quien paralelamente ejerce como presidente de la Bolsa de Comercio, es decir, debe velar por el correcto funcionamiento del mercado de capitales y debe resguardar a quienes invierten en acciones. Al menos en la forma, se ve como un conflicto de intereses.
Por último, existe otro punto que tiene al mercado muy inquieto. Enersis dijo que quiere aumentar el capital pero no explicó para qué. Esto levantó inmediatas sospechas porque Endesa España es controlada a su vez por una empresa italiana llamada Enel, que en la actualidad tiene una deuda superior a los 45.000 millones de euros. Obviamente las sospechas hacen creer que los recursos que busca en Chile servirían para paliar la compleja situación que tiene la empresa en Europa.
Ante tantas sospechas, desinteligencias, problemas de forma e inconsistencias, el mercado supo reaccionar a tiempo, poniendo en duda la operación. Lo que no es garantía sin embargo de que no vaya a hacerse. Al menos, en esta ocasión, las autoridades ya están advertidas.

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