Crítica de discos por Nacho Lira: Conor Maynard - "Contrast"

Esta historia ya la has visto. Chico con buena voz y carilindo sube sus videos a Youtube, se convierte en un fenómeno viral, llama la atención de los sellos y es apadrinado por otra figura del pop, quien guía su estreno en las grandes ligas. Si suena conocido es porque es exactamente lo que le pasó al canadiense Justin Bieber hace unos años, bajo la tutela de Usher, y porque la reacción obvia de la industria era buscar un fenómeno similar. La respuesta inglesa se llama Conor Maynard, tiene 19 años y con la bendición del norteamericano Ne-Yo, acaba de lanzar “Contrast”, su disco debut.

La comparación entre Bieber y Maynard cae de cajón al analizar desde sus orígenes al parecido físico, y tiene también puntos en común donde se repiten los errores: se rodea de un exceso de escritores y productores (The Invisible Man, Stargate, Midi Mafia, Frank Ocean, Ne-Yo y hasta el bueno de Pharrell Williams) que generan entre todos una colección dispareja, con poca identidad. Pero el ejército de Maynard tiene clase, y funciona bien en el primer golpe, “Animal” que abre el disco, así como reparte otros dos o tres momentos de buen pop bailable en “Lit Off” junto a Pharrell, la efectiva y pegajosa “Pictures” (cortesía de Ocean, uno de los nombres más interesantes del último tiempo) y “Better Than You” también acompañado de otra chica dándose a conocer por otros días: Rita Ora. 

El resto es más plano y se parece a lo que ya has escuchado 10 veces antes en boca de otros. Pero no es lo mismo comparar que poner una etiqueta, y en el caso del británico la de “Bieber inglés” que ha recibido en muchos lados, se siente forzada. Si hay un Justin del que está más cerca en este primer aterrizaje, ese es Timberlake, antes que el responsable de “Baby”. La influencia del ex N’Sync se hace notar en “Glass Girl”. La sonoridad es derechamente más sexual, R&B y orientada no sólo a la pista de baile, si no a lo que pasa después de que conoces a alguien en un club. Ahí donde Bieber todavía no suelta la pubertad del todo, Conor Maynard ataca por los flancos con las mismas armas, pero mejor usadas.