Columna de René Naranjo: "Del ‘Cielo’ a ‘Marigold’: Jóvenes furiosos y jubilados en apuros"

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Es un fenómeno inédito en Chile lo que ocurre con la película española ‘3 metros sobre el cielo’ (2010), que entra hoy a algunas salas de Santiago y regiones. Primero, porque este estreno tiene mucho de saludo a la bandera (la cinta ha circulado abundantemente en formato DVD, hasta formar un verdadero culto) y, sobre todo, porque su misión es preparar la llegada a la cartelera de su secuela ‘Tengo ganas de ti’ (2012), que entrará a lo grande a los cines el próximo jueves 30.

Más aún, en una situación sin precedentes, es la circulación informal de ‘3 metros sobre el cielo’ y el amplio fanatismo que despierta en redes sociales, lo que motivó el estreno en cine de ‘Tengo ganas de ti’, que es –a la sazón– la película más exitosa del año en España. 

De qué trata entonces ‘3 metros sobre el cielo’? Digamos que es la historia de Hugo (Mario Casas), un joven ‘pijo’ de carácter arrebatado y pendenciero, que quiere conquistar a una chica bastante más tranquila, Babi (María Valverde). Hasta ahí, nada distinto a cualquier comedia romántica boba de Hollywood. Lo llamativo es cómo este argumento viene arropado por una producción muy bien hecha, con ingredientes cien por cien taquilleros (músculos, motos, fiestas, sexo y adrenalina sin pausa), que recicla en forma inteligente elementos de ‘Crepúsculo’, ‘Rápido y furioso’ y ‘Rebelde sin causa’, con un toque de melodrama hábilmente incorporado y una estética comercial impecable. 

Pensada como un producto avasallador, ‘3 metros del cielo’ es la fantasía juvenil definitiva estilo siglo 21, con códigos muy claros pero con el debido toque de tormento, violencia y conflictos generacionales como para ser mirada con más interés del previsto. El director Fernando González Molina (realizador de la exitosa serie televisiva ‘Los hombres de Paco’) maneja la cámara y los actores con mano segura, sabe poner matices y obtiene incluso una dosis final de emoción que se sale del libreto. Se comprende así la pasión que causa esta cinta en que las cosas son a la española: directas, sin rodeos y sin falsos perdones. El cine más comercial, cuando está hecho con oficio y talento, es capaz de superar sus propios límites y llegar a alumbrar zonas inesperadas. 

Con códigos también muy definidos, pero enfocada en el periodo opuesto de la vida (la vejez) aparece en cartelera ‘El exótico Hotel Marigold’, filme de sabor muy británico, provisto de grandes actuaciones y rodado casi enteramente en la India.

Un grupo de adultos mayores y jubilados, encabezado por Evelyn (la gran Judi Dench) y Graham (un conmovedor Tom Wilkinson), parten hacia este exótico Hotel Marigold indio con la intención de disfrutar allí de sus últimos años de vida. Lo que no intuyen es que el recinto está lejos de ser lo que sueñan. A partir de ese desencuentro, el director John Madden (‘Shakespeare enamorado’, ‘La fuga’) desarrolla un relato amable, sin estridencias, sobre el sentido de la vida y la búsqueda de ser auténtico y feliz. Ciertamente, hay más de una idea demasiado reiterada al respecto, pero el elenco (que además incluye a la sin par Maggie Smith) es tan solvente que la película corre por encima de sus redundancias. En más de algo, este ‘Hotel Marigold’ se parece, con su propuesta de conocer al otro más allá de los prejuicios y abrir el corazón a los cambios de la existencia, a ‘Bagdad Café’ (1987)’ que en su momento fue todo un éxito en este terreno que suele llarmarse ‘cine arte’.

Es posible que, en sentido estricto, no haya gran cine en ‘El exótico Hotel Marigold’. No obstante, a través de la vitalidad que le otorga su potente grupo de actrices y actores y de un par de aciertos del guión, la película roza ciertas verdades sencillas que sirven de guía a los seres humanos y que siempre vale tener en cuenta. Sobre todo, cuando se acerca el final.