FOTOS: La mujer que llegó a embellecer al rally chileno

Con vasta trayectoria en las categorías de autos de pista, Claudia se convirtió en la primera mujer en correr en la categoría N3 Light del RallyMobil. Pero la representante del Team Tamarugal también es profesora de la escuela de manejo en Las Vizcachas y futura Ingeniero Comercial.

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FOTOS: La mujer que llegó a embellecer al rally chileno

Por Nattalia Sarria N.

En medio de las instalaciones de Tamarugal XC Honda Racing, una larga fila de fanáticos esperaba ansioso sólo por verla a ella. Se encontraba en medio de la multitud, con su característico pelo rojizo, complaciendo a varios por un autógrafo, una foto, o simplemente aceptando los halagos de mujeres, niños y las miradas de más de algún jote que la rondaba. Y no, no me refiero a la gran cantidad de guapas señoritas que promocionan las distintas marcas que acompañan al RallyMobil, sino por la primera piloto que corría en la temporada del RallyMobil 2012: Claudia Fuentes.
Pero no prejuzgue, porque la belleza no es lo único que la acompaña. Y es que Claudia no es ninguna aparecida en el automovilismo. Desde el 2005, cuando tenía 18 años, ya corría en la Fórmula 3 con exitosos resultados. Pero la capital del Bío Bío fue el escenario donde decidió dar un nuevo paso, dejó sus largos años en el asfalto para pasar a la tierra y los matorrales.

¿Cómo ha sido volver a las pistas como la primera y única mujer de la temporada en el RallyMobil?
Ha sido simplemente increíble. Llevaba 14 años corriendo en asfalto y saltar a la tierra fue bastante complicado. Una experiencia totalmente distinta, y no niego que al principio hubo mucho susto y aprensiones. Pero después me decidí, me motivé. Es seguir corriendo pero con un cambio, tanto de pista como de entorno.
Además de eso el equipo Tamarugal, que se ha portado un siete conmigo. Mi navegante Claudio Ocampo ha tenido una paciencia gigantesca. Paso por paso, siempre de menos a más. Por ejemplo,  las primeras 3 pasadas del sábado fueron muy despacio, tenía que sensibilizarme con el auto porque no había tenido la oportunidad de entrenar mucho con él. Ya para la tercera o cuarta pasada sentí que le podía tirar un poco más, pero siempre con cuidado.

¿Cuál es la diferencia más grande que sientes al pasar del asfalto a la tierra?
Todo… sí, todo. Primero el entorno, es un manejo completamente distinto a lo que estaba acostumbrada. Segundo, el hecho que llevas a una persona al lado, que te va diciendo lo que tienes que hacer, te va dictando la ruta. O sea, estaba acostumbrada a ir sola, a tomar mis propias decisiones, a concentrarme totalmente a mi manejo. Lo importante es que en poco tiempo me acomodé a Claudio, ya lo estoy escuchando y vamos jugando con la tierra, las piedras, los obstáculos de este tipo de caminos. Hay que estar sumamente concentrada, en ese sentido la falta de experiencia me juega malas pasadas. Me pasó en la primera vuelta que me quedé pegada con una instrucción, entonces Claudio me gritaba ‘¡concéntrate, concéntrate!’, y listo, con eso me recuperaba. Esas son las cosas que he aprendido, el hecho que Claudio, sin decirme nada, entendía de una que me había desconcentrado y paralizado. Es crear experiencia a partir de los que saben más.

Siempre está el miedo cuando llega una mujer, ya sea de navegante o piloto, que la pasión le dure una fecha, dos a lo más. ¿Cómo es en tu caso?
Primero que todo tengo que decir que yo acá no vine a ganarle a nadie, sino que a mí misma. Por ejemplo, me di cuenta que iba disminuyendo en promedio 20 segundo por cada especial, lo que encontraba increíble.
Ahora, sobre el otro tema. Yo ahora estuve corriendo el auto de Javier Campillay. Él no pudo correr porque estaba en un viaje laboral, entonces yo corrí en su auto y con su navegante. Pero para las otras fechas estamos viendo todavía. El proyecto está hecho y está siendo desarrollado, la idea es que sea un equipo totalmente femenino, tanto piloto como navegante. Pero todavía estamos viendo el tema de los auspicios, de salir eso, recién podríamos ver si alcanzamos a terminar el auto antes de la próxima fecha (Pucón. 7, 8 y 9 de septiembre).

Pero además de piloto de carreras, eres profesora…
Sí. Trabajo en el Centro de Manejo Avanzado (CMA) con Alejandro Schmauk, que también es piloto. Ahí hacemos clínicas de manejo de distintos tipos, ya sea de deportivo, de seguridad, de velocidad avanzado, ya sea con particulares o con marcas que lanzan autos y nos contratan para test drive.

¿Cómo reaccionan los hombres cuando ven que una mujer les va a hacer clases?
Al comienzo reaccionan raro, simplemente con verme me han puesto cara rara, pero es algo que a mí me encanta. Estudié Ingeniería Comercial, y me especialicé en Recursos Humanos, por lo que me encanta el trabajo con las personas, leer sus movimientos, incluso antes de hablar, cosa de ver cómo debo relacionarme con ellas. La verdad nunca he tenido problemas con eso.

¿Nunca te ha pasado que alguien no quiera que tú le hagas el curso?
Una vez me dijo un caballero: “¡No! Yo hice mi clínica de manejo en Italia, no quiero ni necesito instrucciones”. Pero más allá de eso me han tratado bien, siempre me he sabido mover, o sea, estoy en esto desde los 9 años y no sé, siento que está incorporado en mi sistema, sé cómo convencer a la gente, es lo mío.

Aparte vienes de familia tuerca… ¿Siempre sentiste apoyo familiar?
¡Sí! Obviamente mi papá me ha apoyado a fondo. Pero así partió todo. Siempre hice natación y atletismo desde chica, y bueno, mi mamá era feliz con eso. Pero después me pasé al karting, ahí se puso feliz mi papá, pero mi mamá no. Eso sí, después de un tiempo mi mamá se dio cuenta que no tenía nada que hacer en contra y terminó cediendo. Ahora me apoyan no sólo ellos dos, sino que mi familia completa. De hecho mi papá iba a venir pero no pudo por temas médicos. Pero uno los siente, gran apoyo de la familia y también del equipo, que se convierten en tu otra familia. O sea, en calidad humana me he llevado grandes sorpresas de todos, tanto de pilotos, navegantes y mecánicos.

Y al momento de competir, ¿sientes alguna diferencia por ser mujer?
¡No! A ver, yo me pongo el casco y soy uno más, un piloto más. De hecho, no me digo ‘pilota’, esa palabra no existe. Yo soy una piloto, no hay diferencias… Con casco somos todos iguales.

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