Columna del lector por Katherine Urrutia: "Preparando un pastel"

Por
Katherine Urrutia P. (twitter: @kathyurrutiap)
 

·         Escritora de cuentos infantiles (“Buscando Chinita” y “los bigotes de la gatita Miauci”) editorial Don Bosco Edebé S.A. ·         Cuentacuentos gratuitos a niños en colegios

.         Estudiante de psicología 3º año.

·         Terapeuta de flores de Bach con especialización en niños.

·         Relatora de OTEC Veritas Capacitación. “Comprensión de lectura a través de las emociones”, dictado principalmente a profesores.

·         Trabajó en voluntariados en COSAM, escuela de lenguajes, colegios con niños en riesgo social.

.          Viajó al sur para trabajar después del terremoto y al norte para trabajar con los familiares y niños de los mineros en mina San José.

·         Trabajó en escuela fundición Paipote de Copiapó, con intervención en el tema de Bullying.

·         Actualmente en voluntariado en  SERNAM de Quinta Normal.

.         todos los lunes desde las 13:00 a 14:00 hrs., en “la terapeuta escucha”  de radio comunal de San Joaquín.

·         Actualmente en proyectos de libros para adolescentes y adultos.

Si queremos preparar una receta por primera vez, la seguiremos al pie de la letra, incluso compraremos las mismas marcas que nos sugieren en ella, para que nos quedé bien. Pero en la crianza de los niños, muchas veces improvisamos o ponemos ingredientes que no son buenos entre sí.

Cuando asisten a terapia niños con sus padres, observó que no se ponen de acuerdo, ni para decir porque lo traen. La mayoría del tiempo, llegan con elaborados diagnósticos buscados en internet o por los dichos de algún conocido, pero en el fondo, sin saber nada. Pienso que son muchos los padres que están criando a sus hijos, en la más absoluta oscuridad.

Normalmente los padres, me relatan que su hijo hace tal o cual cosa, interrumpiéndose continuamente, mostrando una notoria o nula preparación por tener un mínimo acuerdo en la formación que pretenden darles a los niños. Lo curioso es que si ni ellos, como adultos, saben con claridad lo que consideran bueno o malo, mucho menos lo pueden saber los pequeños y se comportaran como niños sin control.

Vuelvo al ejemplo de la receta. Generalmente, seguiremos paso a paso sin descuidar nada, para que resulte algo bueno y rico. En cuanto a la crianza de un hijo, normalmente se improvisa mucho, no se vigilan o controlan los tiempos, da lo mismo poner más o menos de un ingrediente como; cariño, disciplina, etc., y después nos quejamos de tener un hijo “mal criado” ¿criado?

Sería bueno que como padres nos sentáramos a pensar bien en cuáles son las conductas buenas o malas que queremos inculcar y principalmente comunicarnos con los niños para decírselas, las veces que sea necesario, hasta que lo entienda y apliquen. Ej.: si un niño salta y grita sobre la mesa; la mamá lo reta, pero el papá se ríe y los abuelos celebran, el niño no entenderá, que la conducta de saltar y gritar sobre la mesa, es incorrecta y pensará que va a depender de quién lo esté mirando para hacerlo o no.

Algunas veces los padres acusan a sus hijos diciendo: “si ya sabía que eso era malo” y yo pregunto: “¿se lo dijiste o enseñaste?” la respuesta es no, generalmente, con un silencio prolongado. Tenemos que decirles a los niños qué es bueno o malo y dejar de improvisar. Tenemos que reforzar conductas, ya que ellos, no tienen como aprender solos. Muchas veces los padres dan por hecho que los niños ya saben muchas cosas, pero si nadie se las enseña ¿Cómo?

Hace poco tiempo, una teleserie decía, sobraban pasteles. Si seguimos con el modelo improvisado de crianza, estaremos dando al mundo más pastelitos, incapaces de saber que es bueno o malo y se comportaran improvisando toda la vida.

La pregunta es ¿queremos tener hijos o pasteles? La diferencia va a depender únicamente de nosotros.

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