Niño se entierra un lápiz en la mano y en el hospital lo regresan a su casa

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Robbie Appleby-Socket, un joven de 13 años, tuvo que aguantar el dolor que un lápiz incrustado en su mano le generaba, porque a los empleados de un hospital en Doncaster, Inglaterra, se les olvidó programar su operación.

El accidente ocurrió cuando el menor y sus amigos jugaban. El lápiz se incrustó en la mano derecha y de inmediato fue llevado al nosocomio. Sin embargo, sólo lo revisaron y lo mandaron de regreso a su casa.

Al siguiente día llegó al hospital para ser sometido a una intervención quirúrgica, pero se le informó que sus operación no había sido programada; por lo que tenía que esperar 24 horas más para atenderlo.

Pero Emma, la madre de Robbie, decidió recorrer 32 kilómetros hasta la localidad de Wakefield, West Yorkshire, para que revisaran a su hijo. En el Hospital de Pinderfields lo operaron de inmediato y lo dejaron con una solución antibiótica para asegurarse de que no tuviera alguna infección.

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