Columna de Copano: "Enamorarse en la era de Internet"

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Hasta antes de Internet ¿cómo uno podía conocer gente? Los lugares eran obvios: el barrio, el colegio, la parroquia. Olvídense de los foros. Qué decir de Facebook donde ahora la gente se reencuentra. En mi generación el despertar sexual tiene que ver con una sola cosa: el teléfono inalámbrico. 

No se imaginan lo erótico (que entren risas) que era escuchar a una chica soplando el auricular del telefono, escondidos entre las sabanas de la casa. Es decadente, pero sucedió. 

Cuando aparecio MSN (muerto en noviembre del 2012) la mentira del avatar no era tan explotada como en estos tiempos. Conozco una amiga que volvió un arte sacarse fotos de perfil para luego decepcionar a la gente que conocía en vivo. El Photoshop hace milagros. En cambio en la época pre-Internet nosotros nos escribíamos cartas entre colegios. Eso sí que era jugado.

Yo no sé si han escuchado el programa del Rumpy, pero últimamente muchas de las historias están cruzadas por las redes sociales. Es que hay algo que en sí es revolucionario en la red: nadie sabe de dónde eres. Pero todos se pueden fijar en qué te interesa para dialogar. Entonces en un foro sobre videojuegos una chica conoce a un chico y se reúnen, enamoran, tienen hijos y se casan (en ese orden) a diferencia de los viejos tiempos donde todo tenía que ver con dónde te contactabas con un ser humano. 

Ahora en cambio estamos todo el día mostrando nuestra felicidad al mundo si tenemos pareja. Nos sacamos fotos, cambiamos nuestro estado, mostramos nuestros regalos en Instagram.

Si nos interesa conocer a alguien miramos sus gustos musicales y comentamos. El “gente que podrías conocer” no sólo es una invitación a intercambiar datos, si no a la posibilidad automática y real de tener sexo de un momento a otro. El chat de Gmail a las 3 de la mañana es un motel express. Las webcam todos saben para qué se usan realmente. Y no se hagan los tontos: a más distancia, más posibilidades hay de terminar registrado en un momento vergonzoso con el botón “imprimir pantalla”. El exhibicionismo tiene a miles en páginas porno amateur y aún no lo saben.

Es que el amor de estos tiempos no es como el de antes, donde tenías que esperar ese mágico momento del día para ver a alguien. Pololear o casarse en estos días es un acuerdo para vigilarse mutuamente. Los crímenes pasionales basados en usar la clave del otro son parte de los titulares sistemáticamente.

Con Whatsapp te están vigilando todo el rato. El chat es la principal arma para saber qué carajo estás haciendo. Whatsapp dice si estás o no en línea y cuándo fue la última vez que apagaste. 

Es un muy mal amigo: un vigilante para novias. Nada de pirateo: estamos bajo control absoluto. Cuando llegue el 4G (la próxima generación de velocidad para móviles) se va a acabar la trampa: en vez de llamarte tu novio o novia va a prender la cámara del celular y no vas a poder hacer como que estás dormido. Te van a capturar. Ahí. En el lugar de los hechos. Prepárate.

Lo bueno de Internet es que puedes ahorrar tiempo. Yo fui de esos que armaban cds para regalar a chicas que me gustaban, en los cuales sumaba canciones. Ahora les tendría que mandar simplemente una tarjeta de iTunes. 

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