Columna de Juan Manuel Astorga: "Arar con los bueyes que hay"

Por

Con ejemplos como el que conocimos esta semana, parece comprobarse eso de que nunca se tiene suficiente experiencia en política. Incluso una figura tan avezada como Evelyn Matthei puede cometer errores. 

Luego que la oposición en la Cámara de Diputados rechazara algunas partidas de la Ley de Presupuesto correspondientes al ministerio del Trabajo que encabeza Matthei, la ex senadora no ahorró palabras para descalificar la actitud de la oposición: “Que la gente sepa que lo único que le importa a la Concertación es llegar al poder. Nunca vi este grado de frivolidad e irresponsabilidad”, dijo. Agregó que siente “pena por Chile y por la forma asquerosa en que se está haciendo política” y que “así no se ganan elecciones”, preguntándose de paso si “la señora Bachelet avala todo esto”. 

Curiosamente, el menos vistoso de los errores comunicacionales de la secretaria de Estado es el más profundo de todos. Mientras los comentarios se quedaron en sus epítetos y adjetivos calificativos, pocos se detuvieron a pensar en el peligro de haber llevado la discusión sobre la Ley de Presupuesto al terreno de las elecciones presidenciales. 

Además de apagar el fuego con bencina, el emplazamiento de la ministra podría ser la confirmación implícita de lo que la oposición está cuestionando en el Congreso. Su argumento para haber rechazado la partida de “bienes y servicios” es que pretenden disminuir lo más posible los gastos de publicidad en un 2013 de campaña presidencial y parlamentaria. El Gobierno se defendió asegurando que ésta es una discusión seria y que jamás la contaminaría con campañas electorales. Dijo eso y… ¡zas! que la secretaria del Trabajo intenta incluir a una potencial candidata presidencial en el debate, demostrando implícitamente que este sí es un tema electoral.

Además de presidencializar la Ley de Presupuesto, Evelyn Matthei repitió un patrón de conducta que hasta ahora nunca le ha funcionado al Gobierno, el de tratar de sacar al pizarrón o cuestionar a la ex Presidenta Michelle Bachelet. Mientras ella guarda riguroso silencio en Nueva York, por estos lados el oficialismo sigue insistiendo con una estrategia que es obvio que no resulta. Bachelet no ha bajado ni medio punto en las encuestas desde que dejó el cargo y a estas alturas bien vale preguntarse si los persistentes ataques no han ayudado a que la ciudadanía quiera ponerse de su lado.

En columnas anteriores hemos puesto el acento en la falta de visión política y sentido-país de varios parlamentarios de la Concertación. Rechazar porque sí un determinado proyecto no es lo que uno esperaría de una oposición constructiva. Sin embargo, no se puede asegurar que éste sea el caso.

Cuando era senadora, la propia Evelyn Matthei se quejó de que los gobiernos de la Concertación trataban al Congreso como meros buzones a los que les enviaban los proyectos, exigiéndoles su despacho prácticamente sin mediar debate alguno. La Alianza por Chile exigía entonces que se respetara su derecho a disentir mediante sus votos de rechazo si no estaban de acuerdo con alguna iniciativa legal. En estas mismas páginas, hace dos años, defendimos el derecho de quienes entonces estaban en la oposición de cuestionar las partidas presupuestarias. Parece inconsecuente pedir ahora que no haya discusión. 

Agrego otro punto. El problema del lenguaje es que siempre puede ser usado en tu contra. Es cierto que peca de ignorante el que acusa a Matthei de haber sido obstruccionista cuando estuvo en la oposición. Como senadora fue quizás la más activa mediadora para sacar adelante proyectos como el de presupuesto. Pero también es ignorante quien desde el Gobierno amenaza con las siete plagas si esta ley se rechaza. La ministra del Trabajo ha dicho que se le están negando recursos a los trabajadores y el titular de Salud, Jaime Mañalich, escribió en su cuenta de Twitter un decálogo de nefastos vaticinios, anunciando que con su voto en contra, la oposición producirá una crisis en nuestro sistema sanitario que será histórica. Falso. De rechazarse el actual proyecto, se tendrían que destinar a los distintos ministerios el mismo Presupuesto establecido para el año 2012, sin considerar los vetos que podría presentar el Ejecutivo para sacar adelante el actual proyecto.

Guardo para el final un apunte tanto más relevante que los anteriores. Cuando el Presidente Piñera sacó del Congreso a varios senadores para llevarlos a La Moneda, cometió un gigantesco error estratégico, cuyo efecto es visible ahora. Se llevó a los principales negociadores que tenía la Alianza en el parlamento. Andrés Chadwick, Pablo Longueira, Andrés Allamand y Evelyn Matthei se caracterizaron por su musculosa muñeca política y dilatada trayectoria para catalizar la relación con su contraparte. No pocos se preguntaron si el Gobierno estaba desprotegiendo a la Alianza al llevarse a los mejores. O casi todos. Todo indica que sí. En la Cámara y el Senado habrá que arar con los bueyes que se tenga, y eso incluye a los que cuestionan a la oposición de trasformar el Congreso en un triste espectáculo, pero se dan el tiempo de ver películas mientras se discute el futuro del país.
 
Las opiniones expresadas aquí no son responsabilidad de Publimetro
Contenido Patrocinado
Loading...
Revisa el siguiente artículo