FIN DEL MUNDO: ¿Cómo nos movilizarnos luego del apocalipsis?

Este viernes es el supuesto fin de la humanidad. Pero si tú eres uno de los afortunados sobrevivientes, entérate aquí cómo movilizarte después del fin de los tiempos.

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A estas alturas, somos bastante dependientes de las tecnologías, y el automóvil no es la excepción. Pero en caso que llegue el tan comentado “fin del mundo”, no tendríamos dónde echar combustible, y por ende, no tendríamos posibilidad de movilizarnos. En ese caso, ¿qué podríamos usar como alternativa móvil?

¿Autos eléctricos?

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Podríamos pensar en dotar a a este tipo de transporte con un sistema para recargarse a sí mismos con el movimiento y no depender de una red de energía. Pero aunque hay patentes para instalar generadores en los autos con los que cargar las baterías sobre la marcha, más que las petroleras o las eléctricas las principales enemigas para estos sistemas son las leyes de la Termodinámica. A lo más que llegan estos mecanismos es a la recarga parcial, por ejemplo en forma de “frenada regenerativa”, pero sin llegar a hacer a los vehículos completamente autónomos.

 Usemos el viento

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Hay un invento que puede ser más útil, una especie de velocípedo con un aspa de aerogenerador sobre la parte trasera, el Blackbird de Rick Cavallaro. Este ingenio se desplaza con la energía del viento por medios mecánicos (no eléctricos) y según sus creadores, puede circular a mayor velocidad que el aire que lo propulsa tanto en contra como a favor.  

El viento, como el sol, son energías inagotables y gratuitas, de ahí que Cavallaro no sea el único en pensar en este fenómeno como medio para desplazarse. Otra propuesta es la de Thierry Dumain: el “Ventile”. Se trataría de un auto híbrido (que incorporaría un tercer sistema motriz a base de una turbina eólica instalada en el fondo del auto que movería las ruedas, y estas a su vez ayudarían a recargar las baterías como pequeños aerogeneradores.

 Desafío Solar

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Desde hace 25 años, el “World Solar Challenge” demuestra cada dos años que se pueden cubrir grandes distancias con una pequeña cantidad de energía. El reto consiste en una carrera de 3 mil kilómetros entre las localidades de Darwin y Adelaida, en Australia, en la que los autos sólo cuentan con 5KWh almacenados y el resto de su energía debe venir del sol o la recuperación por el movimiento del vehículo. El ganador del evento de 2011 alcanzó el objetivo con una media de 91 km/h, lo cual no estuvo nada mal. Y no sólo por tierra, ya que el MS Türanor demostró que también podía ser viable un barco movido únicamente por energía solar.

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Fuente: tecmovia

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