Cuando la Navidad es sinónimo de nostalgia y tristeza

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La Navidad es una fiesta eminentemente familiar donde es tradicional que existan reuniones con todos sus integrantes, visitas de una casa a otra y recuerdos de las fiestas pasadas. Habitualmente es una época del año donde se cierran ciclos y se hacen balances de lo sucedido. Pero por desgracia, para algunos adultos mayores puede significar una época de mucha nostalgia y donde el riesgo coronario puede aparecer en sus vidas.
 
También existe el riesgo que para todos aquellos adultos mayores que han perdido un ser querido recientemente el participar con entusiasmo de los festejos de final de año puede resultar una gran tarea. También como explica la psicóloga María José Gálvez, especialista de la Sociedad de Geriatría y Gerontología de Chile: “También ocurre con los aniversarios de fallecimientos o los cambios en una condición de salud o autovalencia, por ejemplo, este año le detectaron diabetes y ya no puede comer lo mismo que antes, o esta es la primera navidad en silla de ruedas”, afirma.
 
En esta fecha los recuerdos se intensifican con más fuerza y no es extraño que a la medianoche en Navidad o cuando llega un nuevo año los sentimientos de tristeza y nostalgia estén a flor de piel, incluso como explica la Dra. Marilú Budinich, especialista de la Sociedad de Geriatría y Gerontología de Chile: “Puede durante esta época haber mayores manifestaciones de enfermedades del ánimo. Como los adultos mayores son quienes se encuentran especialmente en una etapa de cierre del ciclo vital, disfrutando de lo acumulado en experiencia, bienes, trabajo y legados, la Navidad puede ser un momento de profunda introspección respecto a lo vivido y un momento de colocar en la balanza aquello que hemos deseado, lo logrado y lo que realmente poseemos. También es un momento para evaluar las carencias respecto a lo que los personas mayores han querido tener en esta etapa, algunos se sienten solos, enfermos o con limitaciones físicas y mentales. La felicidad, al fin, resulta de la manera en la cual se vive este periodo con sus pros y contras y en la satisfacción que puedan encontrar las personas mayores para suplir sus necesidades, afectivas, de salud, económica y espirituales”, comenta.
 
Existen en literatura médica, estudios epidemiológicos que revelan que los adultos mayores tienen tasas similares de presentación de cuadros depresivos pero con particularidades tales como, manifestaciones físicas que pueden ir desde lumbagos o dolores abdominales menores a dolores torácicos y cefaleas que pueden confundirse con infartos o accidentes vasculares. La psicóloga María José Gálvez señala que: “También puede existir una baja autopercepción de salud y de autoeficacia, por ejemplo, “ya no sirvo para nada”, “se me olvida todo”, etc.
 
También se ha reportado que los ingresos hospitalarios aumentan en esta época en la cual se mezclan un aumento de síntomas físicos de las personas mayores con la terrible situación en la cual algunas familias con ancianos dependientes, o que requieren cuidados en gran cuantía y consideren el hospitalizar a estas personas para aliviar la sobrecarga de los cuidadores en estas fechas de fiesta. Algunos países han desarrollado incluso protocolos para poder determinar si es adecuado o no el ingreso de estas personas a recintos hospitalarios.
 
Así lo vive Laura, un adulto mayor de 85 años, que como relata su hija Sonia sufre de cambios en sus actitudes cuando llegan las festividades de fin de año. Época en que disminuye su apetito y se muestra apática con las celebraciones que se realizan en casa en familia.
 
Mientras los integrantes se divierten con música navideña, o adornando en pino  de navidad, la Sra. Laura se aparta del grupo y se encierra en su pieza. Ahí se recuesta y comienza a llorar.
“No me gusta la navidad ni los villancicos; me hacen recordar a mi esposo que murió hace 22 años. Quisiera que la Navidad nunca llegará, es muy triste para mí”, relata.
Los problemas del ánimo y la depresión son temas relevantes en las personas mayores y que repercuten en su situación general de salud, autonomía y calidad de vida. Por ello adquiere una importancia creciente la geriatría en nuestro mundo actual, donde es fundamental identificar a personas mayores con trastornos del ánimo a tiempo y no pensar que la depresión, la demencia u otras patologías son parte del envejecimiento normal. También los geriatras por su formación integral, ven más allá de un sistema como el cardiovascular, nervioso o cualquier otro, pues no es una especialidad basada en un órgano y por tanto pueden identificar problemas del paciente y su entorno, incluyendo a cuidadores y familiares.
Es importante entregar al adulto mayor y a sus familiares las herramientas para contener al paciente que esté propenso a deprimirse en este periodo, el manejo de temas como la viudez, la partida de los hijos a otros lugares, los cambios de domicilio  y la jubilación es fundamental.
 
María José Gálvez, especialista de la Sociedad de Geriatría y Gerontología de Chile, indica que: “Otro tema relevante es que en navidad se generan altas expectativas respecto al comportamiento que deben tener las personas de la familia, y esto hace que los mayores se sientan sobre exigidos y aparezca ansiedad respecto a su comportamiento. Por ejemplo, en personas con hipoacusia hay una tendencia a intentar participar de las conversaciones, pero esto se torna se difícil cuando hablan muchos integrantes de la familia a la vez y genera una sensación de frustración en la persona mayor.
También ocurre que tanto en navidad como en año nuevo las familias se enfrentan por un período más largo al habitual, es decir, mayor cantidad de horas. Y es ahí cuando muchas veces el foco de atención se vuelve la persona mayor y los cambios que esta ha tenido a nivel funcional. Por eso se aconseja que la navidad no se vuelva una sobreexigencia para la persona mayor, sobretodo si hay antecedentes de depresión.
 
Señales que delatan
La depresión puede manifestarse de diferentes formas: falta de apetito, baja de peso, hostilidad, insomnio, melancolía, llanto y hasta puede causar suicidios.
“Hay que estar alerta y solicitar apoyo médico y psicológico de inmediato, si se oye decir a una persona mayor que no desea seguir viviendo y ha pensado o intentaría quitarse la vida, pues el suicidio es un riesgo que existe en las personas mayores”, comenta la Dra. Budiniches.
La depresión puede conllevar alteraciones nutricionales, abandono de tratamientos o demora en consultar ante cuadros agudos o crónicos y alteraciones en las defensas lo cual puede convertir a la persona mayor en presa de infecciones y pérdida de autonomía. Quien padece de depresión sufre mucho. Para superar este problema no bastan palabras de aliento, es necesario un tratamiento médico y psicológico.
En diciembre las personas tienden a hacer un balance sobre los logros del año. Si lo va a hacer no sea muy drástico consigo mismo. Procure ver los puntos positivos y negativos de forma equilibrada.
Por otra parte debemos tener claro que todos podemos sentirnos más nostálgicos en alguna época del año o ante ciertas situaciones puntuales, eso no es anormal, lo que debe alertarnos es el que los sentimientos de tristeza dejen de ser algo puntual y  pasen a ser parte importante de nuestros días y se prolonguen por semanas.
 
Recomendaciones generales
·         Exprese sus sentimientos. Comunicar y aceptar que hay situaciones que nos producen nostalgia y con ello dar lugar a expresarlas. Ello, ayuda a aliviar el malestar que está oprimiendo su corazón. Es muy útil compartir en familia y conversar.
 
·         Si siente nostalgia de navidades pasadas, trate de vivir esa misma experiencia con los hijos o con otros familiares. Es una forma de trascender y enseñar una linda costumbre de una generación a otra.
 
·         Trate de ser consciente de la nostalgia y el origen de este sentimiento. Entender lo que está pasando ayuda a proponer soluciones al problema.
 
·         Si tiene un caso cercano de depresión, trate de no forzar a esa persona a estar feliz. Es mejor ofrecer cosas pequeñas, por ejemplo pedirle que estén en la cena navideña un rato o sólo el tiempo que él o ella lo desee.
 
·         Las personas con mayor riesgo de sufrir este tipo de síndrome son aquella que tienen problemas pendientes y no resuelven situaciones viejas. Una manera de estar mejor es haciéndole frente a estas decisiones.
 
•        Recuerde que el ánimo depresivo  no es  parte normal  del envejecimiento y por lo tanto si la tristeza, la falta de motivación y/o el desánimo se están convirtiendo en algo frecuente en sus días,  debe consultar a  médico.
·         Existen esperanzas: la mayoría de las corrientes psicogerontológicas aseguran que las personas mayores tienen buenos recursos para salir delante de la adversidad, pues ya lo han hecho muchas veces a lo largo de sus vidas.

 

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