Sacerdote nicaragüense celebra renuncia de Benedicto XVI

Por AFP

El poeta y sacerdote nicaragüense Ernesto Cardenal, uno de los más destacados exponentes de la Teología de la Liberación, aseguró este lunes que se alegra “mucho” de que Benedicto XVI deje el papado a partir del 28 de febrero.

“Ignoro por qué está renunciando(pero) me alegro mucho que se vaya del papado”, declaró a la AFP el escritor de 88 años, en una comunicación telefónica sin agregar mayores comentarios.

Cardenal, quien apoyó la revolución que en 1979 derrocó al difunto dictador Anastasio Somoza, fue ministro de Cultura del presidente sandinista Daniel Ortega en 1980, pese a una prohibición del Vaticano a varios sacerdotes nicaragüenses de permanecer en el gobierno revolucionario.

En su primera visita a Nicaragua en 1983, el fallecido Juan Pablo II reprendió a Cardenal con el dedo señalándole ante las cámaras de televisión, mientras éste estaba de rodillas, una imagen que dio la vuelta al mundo.

Cardenal, hoy opositor del gobierno presidido nuevamente por Ortega, es un duro crítico de Juan Pablo II y su sucesor Benedicto XVI, al considerar que han significado un “retroceso” para la Iglesia Católica.

Por su parte, el cardenal Miguel Obando, jubilado de sus funciones eclesiales por motivos de edad, pidió orar por la salud del Papa, de quien dijo “deja una estela luminosa en su camino”.

El cardenal Obando, de 87 años y colaborador del gobierno de Ortega, manifestó que Benedicto XVI “ha hecho un buen trabajo” durante su papado, y agregó que cuando muera “el señor lo va a premiar”.

El arzobispo de Managua, Leopoldo Brenes, expresó “sorpresa” por la renuncia y la calificó de “valentía”, al tiempo que instó a los fieles a orar por el Papa y porque los cardenales puedan escoger a la persona indicada para dirigir el destino de la Iglesia “en este momento de la historia”.

El gobierno de Ortega se declaró “profundamente conmovido” y calificó la renuncia del pontífice como un “acto de humildad”, declaró a medios oficiales la primera dama y portavoz de la Presidencia, Rosario Murillo.

“Desprenderse de una investidura tan alta como la que tiene un Pontífice de la iglesia Católica; reconocer la fragilidad humana (…) -y- reconocer que el cuerpo no tiene la misma vitalidad, el mismo vigor del espíritu, nos parece una profunda y respetable manifestaciones de humanidad y al mismo tiempo de autoridad”, expresó Murillo.

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