Columna de TV: Catfish: El amor en la era del 1313

Por Marcelo Ibañez Campos

MTV fue uno de los primeros canales en el mundo en adelantar el fenómeno de la tele realidad con “The Real World” (1992 hasta hoy), una serie demasiado gringa como para ser un gran fenómeno global, pero suficientemente innovadora como para enseñar los caminos venideros una década después: junto al nuevo siglo MTV dejó de ser un canal de música para convertirse en uno de los referentes de la docu realidad, la principal forma de relato instaurada por internet a través de un proceso que comenzó con la irrupción de los blogs y se hizo definitivo con la creación de las redes sociales. El momento en que la web se convirtió en la fuerza cultural más importante de nuestros tiempos.

 

Nació la brecha digital y MTV, inteligentemente, produjo un quiebre casi definitivo con sus anteriores audiencias. Así los treainteañeros que fueron adolescentes en los noventas y crecieron viendo videos musicales en dicho canal, perdieron un referente. Y comenzaron las quejas. Que MTV ya no se preocupaba de la música. Que ahora eran todos shows intrascendentes. Devuélvanme mi MTV.

 

Quejas de viejo nostálgico. Era hora de asumir que si fuiste adolescente en los 90s ya no eres tan joven como antes. Que para ver videos tienes Youtube o Vimeo o VH1. Que la industria musical se atomizó de tal manera que los movimientos musicales como referentes identitarios, que antiguamente se expresaban entre los adolescentes con extremismo casi religioso –“yo soy de tal estilo y no escucho otra cosa”-, ya no son relevantes como lo fueron durante medio siglo. Y que la irrupción de nuevos estilos globales que parecían inundar todas las esferas culturales son cada vez mas escasos. Ahora la música es un asunto de nichos y la variedad es una virtud liberadora -y no un pecado estrecho- que se expandió a la velocidad del mp3.

 

Uno puede enfocarse en programas como “Jersey Shore” o “Punk’d” para argumentar que la programación de MTV no es más que tele basura teen con rasgos de comedia gringa high school. Prejuicio y error. Porque junto a ese tipo de shows la parrilla de MTV cuenta con grandes programas que entretienen, y cuyo relato posee una responsabilidad social que supera con creces la programación de cualquier canal de televisión abierta. Ahí está “16 & Pregnant” como una gran lección de educación sexual hecha show o “Bully Beatdown” –mi show preferido de MTV- donde un las víctimas del bullying desafían a sus acosadores a encerrarse en una jaula de “vale todo” con algún luchador profesional. De esta forma el acosador logra experimentar en carne propia, lo que provoca en sus víctimas día a día.

 

Es en esa línea de programas que se inscribe “Catfish”, el programa que MTV Latinoamérica estrenó esta semana. Un docu reality sobre el amor en la era del 1313 (por si no lo sabe, 1313 es el código del emoticon que levanta las cejas. Una tirada de onda digital).

 

Basada en un exitoso documental, cada capítulo de “Catfish” aborda la historia de un romance virtual. La historia de personas que mantienen un relación vía chat, Facebook y mensajes de textos durante meses –incluso años- sin conocerse en la realidad. Y el resultado es muy bueno.

 

Al verlo uno no para de preguntarse cómo eso es posible. Cómo se puede mantener una relación con alguien que no conoces por tanto tiempo y sentir profundamente sentimientos de amor. Uno no puede dejar de entristecerse con la soledad que rodea a los personajes. Cómo de la desesperación nace el autoengaño, eso de que no sean capaces de sospechar y googlear los datos de su supuesto amor. Porque mensaje de texto vemos, pero corazones no sabemos.

 

El relato es sencillo, dinámico, muy bien armado y lleno de humanidad. Primero cuenta la historia desde la perspectiva de quien desea conocer a su amor virtual. Luego investiga los datos. Finalmente los junta. Y es la espera de ese clímax, de saber si el cuento de hadas virtual se convertirá en realidad, o si todo se trata de un doloroso engaño, el que a uno lo mantiene viendo el show.

 

Lo mejor es que cuando las cosas salen mal, cuando nos damos cuenta que el supuesto guapo modelo de L.A es en realidad una adolescente obesa en un pueblo perdido del medio oeste de EE.UU, hay humanidad en el relato. Porque luego del choque inicial, el programa no juzga a los “victimarios”. En su lugar trata de entender  las motivaciones del engaño. Y finalmente empatizamos con la chica que sufrió acoso en su escuela y que decidió escapar de su realidad creándose una identidad perfecta en Facebook: guapa, divertida, inteligente, exitosa.

 

En el fondo de todo esto, finalmente está la soledad. La desconexión en la era más conectada de la humanidad. Todo un retrato de nuestros tiempos “Catfish”. Tan bueno y certero como “Creep”, esa canción de Radiohead que en los noventas -cuando MTV aún era un canal musical- no paraba de sonar en sus pantallas con su desgarrada letra. Eso de “quiero un cuerpo perfecto, quiero un alma perfecta, pero soy un raro”. Una canción que podrís seguir sonando en este nuevo MTV.

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