Columna de Katherine Urrutia: "Las peores caídas"

Columna de Katherine Urrutia:

Un matinal del país, con un Twitter oficial, publicó en la semana: “¡qué vergüenza! Las peores caídas de famosos” y obviamente, mostraba algunas caídas frente a cámaras. De igual forma, en alguno de los programas festivaleros mostraron caídas de famosos, tras las risas se comentaba “que terrible que pase eso frente a las cámaras”.

Con las caídas, pensé en algo que, sin duda se aleja del glamur o el reconocimiento público, aunque podría decir que para este caso son las risas y burlas públicas.  Quiero analizar las caídas de la vida, esas que, en algunos casos no son notorias y en otras nos afectan tanto que nos cambian radicalmente.

Primero quiero definir un poco algunas caídas:

·      Al decirle a un hijo que nunca más podrá hacer algo y al rato se lo permitimos

·      Cada vez que queremos emprenderé algo nuevo y el miedo nos hace caer, incluso, con auto saboteos

·      Cuando una persona, que sufre algún tipo de violencia, se dice a si misma/o, “nunca más” y luego vuelve a sufrir más violencia de la misma persona o conoce alguien nuevo pero con un patrón similar en conductas violentas.

Podría seguir dando muchos más ejemplos de caídas de vida, pero me faltarían caracteres y simplemente necesito mostrar que, una caída no siempre es vergonzosa o chistosa, en algunos casos puede costar la vida.

Por otro lado, las caídas de la vida, siempre nos enseñan algo. Es la lección dura y amarga, pero sin dudar, es la que necesitamos vivir, para crecer y mejorar. En estos casos, ¿Por qué tendría que ser una vergüenza una caída? Pienso que la vergüenza sería si al caernos, no logramos levantarnos o no aprendemos nada.

Existen algunos países, donde se contratan personas con currículum con despidos o quiebres empresariales, ya que la nueva empresa piensa bien de una alguien que vivió una caída laboral,  suponiendo que adquirió una experiencia distinta y sabrá tener encendida las alertas del peligro.

Tomando el ejemplo anterior ¿Por qué no encendemos las luces de alerta y volvemos a tropezar con las mismas piedras? Y ¿Qué nos falta reforzar para no seguir cometiendo los mismos errores?