Juan Manuel Astorga y muerte de Hugo Chávez: "La revolución huérfana"

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Tres meses después de superar su mayor reto electoral y ganar las elecciones, el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, no pudo ante la otra pelea de su vida. El cáncer terminó siendo su peor enemigo y con su muerte nace la mayor incertidumbre política latinoamericana de la historia reciente.
La opacidad acompañó su última etapa. Nunca supimos el tipo de cáncer que lo consumió. Desconocemos si realmente falleció en Caracas o en Cuba y de hecho tampoco sabemos si murió ayer o hace días. Pero esas preguntas aparecen como poco relevantes antes las muchas otras que surgen ahora que Chávez ya no está.
¿Tiene el vicepresidente Nicolás Maduro su mismo carisma? La omnipresencia del comandante eclipsó su protagonismo. Aunque probablemente ganará las elecciones a las que se convocará en los siguientes días, su liderazgo está en entredicho.
¿Quién será el nuevo caudillo de la izquierda latinoamericana? ¿ Evo Morales? ¿Tiene la personalidad y las espaldas para sucederlo? El poder económico que el petróleo le brindó a Chávez no se compara con la precariedad del gas boliviano y eso, aunque incomode, es una verdad innegable. Ni siquiera Cuba sabe si seguirá recibiendo la misma ayuda de Venezuela porque a Fidel, también enfermo, se le fue su principal aliado y Raúl, que no es Fidel, sabe que Maduro no es Chávez.
¿Cuán gravitantes serán las fuerzas armadas en el nuevo proceso? Generales manifestando su compromiso con la revolución bolivariana ponen en duda la beligerancia de las FFAA. Y ya sabemos qué pasa con los militares beligerantes.
Sigue estando en duda si Chávez asumió formalmente su último mandato. Eso podría generar complicaciones sobre la interpretación constitucional.
Por qué fue a la reelección si tenía cáncer y cuánto más lo enfermó la campaña, son dos de muchas otras preguntas que también quedan sin respuesta. Tan nítido que fue su norte ideológico y tan opaco que fue su destino final.