Columna de Juan Manuel Astorga: "El Chile que le espera a Bachelet"

Por Juan Manuel Astorga: Conductor y Editor de Radio Duna

La cuenta regresiva se acer-ca a la hora cero. A punto de concluir el mes, a Michelle Bachelet se le termina el plazo autoimpuesto para definir su candidatura. Su frase de “hablemos en marzo” amarra una promesa que implica definiciones de aquí al próximo fin de semana. La ex Presidenta ya renunció a su cargo en la dirección ejecutiva de la ONU Mujeres, argumentan- do que volvería a Chile. Los rumores afirman que será el miércoles 27 la fecha escogi- da para hablar.

Después de 3 años fuera del país, alejada de las con- troversias locales y tomando una marcada distancia de las disquisiciones políticas y procesos sociales, Bache- let vuelve a un Chile bien distinto al que dejó cuan- do le traspasó el mando al Presidente Se- bastián Piñera. Un Chile que, precisamente por ese voluntario distanciamiento, podría sorprenderla. ¿Con qué país se encontrará cuando vuelva?

Aunque le tocó vivir la marcha de los “pingüinos”, el movimiento estudiantil sacó harta musculatura en estos años. Fortalecido y con alcances sociales muy amplios, los universitarios y escolares se han toma- do la agenda política en demanda de soluciones que, aunque planteadas por el actual Gobierno, les siguen siendo insuficientes. Ya no basta con una comisión para estudiar el tema y una cadena nacional, como lo hizo la ex presidenta en su momento. Su programa de Gobierno requiere tener en el primer párrafo propuestas concretas. Cualquier idea conservadora o poco atrevida le significará el portazo de un movimiento que ya demostró que es capaz de botar a varios ministros de Educación en corto tiempo.

Las rebeliones ciudadanas demandan también mayor respeto por el medio ambiente y más claridad sobre la generación eléctrica. Durante su mandato au- torizó estudios sobre energía nuclear, permitió la construcción de centrales termoeléctricas e instauró una institucionalidad medioambien- tal que no sirvió de mucho. Le aguardan, por lo mismo, renovadas exigencias en esa materia. Cuán capaz será de una propuesta que diversifique la matriz energética es otro de los retos que tendrá por delante. Las protestas de estos años en las calles multiplicaron los temas y empoderaron a los ciuda- danos, esos mismos que le dieron un 85% de respaldo cuando dejó la presidencia el 2010. Hoy exigen un reconocimiento real para los pueblos originarios e igual- dad de derechos para parejas del mismo sexo. Habiendo aplicado la ley antiterrorista contra los mapuches y des- atendiendo las demandas de la comunidad homosexual, habrá que ver si ahora es cuando salda ambas deudas.

Bachelet llega un Chile cuyas cifras, miradas en frío, son ostensiblemen- te mejores a las que dejó cuando desalojó La Moneda. La economía creció un 6,7% en enero, el desempleo está en un histórico 6%, el IPC en 0,1% y las remuneraciones con un alza del 6%. Aún así, se evidencia un descontento ante la falta de leyes que for- talezcan a los trabajadores, faciliten la sindicalización y que disminuya la eterna bre- cha de desigualdad. Como demanda mayor figura la de una reforma tributaria ma- ciza. Es justo preguntarse si un eventual nuevo Gobierno suyo será capaz de hacerle frente a tamaños desafíos, los mismos que tuvo cuando asumió hace 7 años y que si- guen ahí, en la primera línea de las demandas colectivas.

En lo político, hallará una Concertación más fragmentada que la que dejó al partir. Aunque arropada por buenos resultados en las elecciones municipales de octubre, sigue estando en su mínimo histórico de aprobación, con apenas un 22% de respaldo, según la úl- tima encuesta del Centro de Estudios Públicos (CEP). El conglomerado está dividido sobre si ampliar su arcoíris a otros colores políticos. Algu- nos proponen un gran frente de izquierda y otros, lo contrario. Más bien un giro hacia el centro. Con un Par- tido Comunista que ya no le hace asco a la idea de formar parte de un gobierno concer- tacionista, sería interesante saber si Michelle Bachelet está dispuesta a concederle algunos ministerios.

Ese debate, así como las siempre conflictivas nego- ciaciones de las plantillas parlamentarias, podrían magullar sus objetivos de seguir esquivando controversias.

¿Dirá que sí a las primarias? No lo sabemos, porque no ha hablado. Pero una negativa a someterse a un proceso validado ahora por ley podría jugarle en contra.

En la vereda contraria, Bachelet se encontrará con un Gobierno que ya avisó públicamente que no será neutral en la carrera presidencial. Y aunque la estrate- gia del Presidente Piñera y de toda la alianza de atacarla no rindió ningún fruto en estos años, distinto será sa- carla al pizarrón cuando esté en Chile y se le haga más difícil guardar silencio.

Cuarenta meses sin hablar se terminarán en los próximos días. Qué dirá del Chile de hoy y qué le prometerá a los chilenos son las dos preguntas cuyas respuestas todos esperamos escuchar.

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