Columna de Copano: "El límite"

Columna de Copano:

En lo personal soy de los que cree que existe un límite cuando trabajas en público y tiene que ver con la vida privada. Si abres tu vida per- sonal a los otros, no puedes quejarte que la manoseen. Por eso el mundo de la farándula es complejo de controlar cuando ingresas.

Entras a la lógica del reality show: un camino de ida donde tu vida depende de un tercero. Ya sea el público o el editor de espectáculos.

A propósito de lo mismo, una vez recibí un consejo de mi padre (un hombre que nada tiene que ver con el show business) que además me marcó a fuego y he reiterado en cuanto con- greso de tecnología y redes sociales me han invitado. Es un mantra y una definición a la hora de emitir un mensaje online: “Hay que ser honesto, pero no sincero”. Es que si eres sincero, un cualquiera se mete con lo que sientes y eso importa, en cambio la verdad tiene más que ver con los hechos. Con lo concreto.

Uno de los errores del primer movimiento estudiantil, el de la era Bachelet el 2008, fue dejar que los medios cruzaran ese límite en varios de los casos para transformar la militancia en un objeto de lo “raro”. Los universitarios en cambio han cerrado eso y han dedicado sus fuerzas a la política. Los medios, se volvieron con los años “antipolíticos” plan- teando siempre más fuerte lo negativo que lo positivo en las organizaciones sociales. Caricaturizando con gol- pes falsos en pantalla a los dirigentes. Transformando todo en algo poco serio. En cambio, los estudiantes de hoy son una fuerza en serio, que logra convocar a miles en las manifestaciones y que no entregó su historia a merced de los medios.

Y es aquí donde me quiero concentrar. Y declarar muy molesto: la reacción de la UDI frente al embarazo de Camila Vallejo es de tan mal gusto como si comenzáramos a hablar de la vida íntima de Jaime Guzmán. No hay lugar para declarar que el PC tiene que optar por la vía del no aborto frente a lo que sucede a una persona que milita en él. Es repudiable e innecesa- ria la reacción de esta gente que permanentemente está llamando a la polarización del país con tal de sacar rédi- to político. Con sus cabezas instaladas a esta altura del siglo 21 en la Guerra Fría no sólo ponen en peligro todo avance, sino también siguen empujando a nuestra nación al oscurantismo más peligroso. Cuando un alcalde como Carter en La Florida, que fue capaz de poner su biografía en regalos escolares para tratar de elevarse a líder, cancela una feria del libro en una comuna popular por la presencia de una dirigente, sólo con tal de demonizarla y atacarla de la manera más irracional, comete un acto casi terrorista.

Todo esto es absoluta- mente innecesario y la vía a la que la política se está acercando es esa: todo el tiempo hacer ruido sobre lo no importante, o usar los có- digos de la transgresión para promover agendas conserva- doras (como el caso Orrego con su “creo en Dios ¿y qué?”) sólo con tal de ganar votos. Eso es lo que franca- mente molesta y preocupa ya que están conduciendo todo el debate a lo infantil y no a las ideas. Todo se trata de la denostación y no de la propuesta. La reducción inte- lectual del enemigo y no los argumentos para derrotar su idea empujan a un escenario de deshonestidad intelectual que cruza todo límite. Se visten de tener ideas pero no tienen ninguna. Sólo quieren mantener el statu quo y nos quieren convencer de eso a través de lloriqueos. Por eso me enferma cuando Escalona aparece diciendo que “no hay que hacer caso de todo a los jóvenes”, porque finalmente en esta danza de millones están metidos todos.

Pero todos los que perte- necen a eso. Los ciudadanos deapienoloestánylo demuestran cada vez que se puede. Somos más. Pero muchas veces no nos hemos dado cuenta. Por eso cuando se pueda, recuérdale al otro que la vía de la “antipolítica”, del “no estar ni ahí” sólo le conviene a los que dejaron el pudor, los que optaron por la vía de la vergüenza para seguir rentando. Piensa desde ya en tu voto, piensa desde ya en votar. Infórmate y toma acción. El límite lo ponemos nosotros.