Harald Beyer, el académico que no sobrevivió a la política

Respetado transversalmente como un experto, durante su gestión no tuvo una relación fluida con los actores relevantes del ámbito educacional, especialmente con los parlamentarios, como cuando desestimó las conclusiones de la comisión que investigó el lucro.

Por Felipe Saleh

En diciembre de 2011 asumió Harald Beyer como el tercer ministro de Educación del gobierno de Sebastián Piñera. Su nombramiento fue recibido como una buena noticia no sólo en la derecha liberal, sector al que ha estado vinculado por más de 25 años como investigador del Centro de Estudios Públicos (CEP).

José Joaquín Brunner, ex ministro de la Concertación, dijo “conoce en profundidad el sector y ha participado activamente en el debate de políticas educacionales”. El rector de la Usach, Juan Manuel Zolezzi, habló de Beyer en términos similares afirmando que “es una persona adecuada y entendida en educación”. Mariana Aylwin, ex ministra de Educación, dijo sobre él que “es el mejor ministro que ha tenido este gobierno”.

Ingeniero Comercial de la Universidad de Chile y Doctor en Economía de la UCLA, Beyer se instaló en el CEP vinculado a la familia Matte en 1987 y desde allí forjó un prestigio suficiente para ser convocado a tres comisiones formadas por el gobierno de Bachelet en distintos temas claves como Reforma Previsional, Trabajo y por supuesto, Educación.

Por eso, el Presidente Piñera un día antes que se votara la acusación en el Senado se refirió a él como un profesional valorado “por moros y cristianos”.

Pero tal vez la mejor definición de Harald Beyer es la que hizo su asesora, Loreto Cox: “no es un político”, dijo la investigadora del CEP que lo acompañó al Mineduc.

En efecto, al poco tiempo de asumir Beyer hizo declaraciones que lo distanciaron de los estamentos vinculados a la Educación: “nos parece que las universidades deben acostumbrarse a la transparencia” dijo sobre los planteles del Consejo de Rectores.

Sobre los diputados que formaron la comisión contra el lucro señaló que “el informe no aporta antecedentes nuevos que nos permitan llegar a la conclusión de que se violó la ley”.

Jaime Retamal, Doctor en Educación y académico de la Usach, dice a Publimetro que Beyer se comportó como “un elefante en una cristalería” al no medir las variables políticas de su gestión. Para Retamal el destituido ministro, más que un académico “representa a la elite tecnocrática chilena, por eso más que todo su salida es un golpe a la industria de la Educación, aunque sea simbólico”.

Beyer, a la salida de la votación que lo destituyó volvió a hablar de “politiquería”, de “una operación política”. Dijo que “sin acuerdos no vamos a ser capaces de avanzar” y no se fue sin detallar todos los avances en su gestión: “hemos aumentado en un 45% los recursos en Educación, hemos trabajado en educación Parvularia, escolar y también en Educación superior”. Pero ya era demasiado tarde.

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