Columna de Katherine Urrutia: "El monólogo del Yo"

Columna de Katherine Urrutia:
·         Escritora de cuentos infantiles (“Buscando Chinita” y “los bigotes de la gatita Miauci”) editorial Don Bosco Edebé S.A. ·         Cuentacuentos gratuitos a niños en colegios

.         Estudiante de psicología.

·         Terapeuta de flores de Bach con especialización en niños.

·         Relatora de OTEC Veritas Capacitación. “Comprensión de lectura a través de las emociones”, dictado principalmente a profesores.

·         Trabajó en voluntariados en COSAM, escuela de lenguajes, colegios con niños en riesgo social.

.          Viajó al sur para trabajar después del terremoto y al norte para trabajar con los familiares y niños de los mineros en mina San José.

·         Trabajó en escuela fundición Paipote de Copiapó, con intervención en el tema de Bullying.

·         todos los lunes desde las 13:00 a 14:00 hrs., en “la terapeuta escucha”  de radio comunal de San Joaquín.

·         Actualmente en proyectos de libros para adolescentes y adultos.

Normalmente al presentarnos, junto con dar nuestros nombres, se agrega la profesión u oficio. Ahora, si escuchamos con mayor atención podemos oír, en algunos casos, el curriculum completo de algunas personas.

Esta semana damos las primeras cátedras y  paso en limpio la información que grabo en el MP4. Al poner más atención a un profesor, pude darme cuenta del gran interés que tiene, en que conozcamos más su curriculum, que del contenido de la materia.

Esta práctica tan cotidiana para algunas personas, particularmente de los medios televisivos, donde sacan a relucir una y otra vez cosas como la trayectoria, el titulo y mucho más, deja sin duda en evidencia, el gran vacío de lo mismo.

Me explico mejor, al decir “YO SOY” esa persona lo que quiere decir en el fondo es “YO NO SOY” ejemplo; “yo soy la animadora de este programa”, “yo soy psicólogo”, “yo soy la mamá” muchas veces lo que se desea, casi gritar a los 4 vientos es: “yo no soy una simple panelista o desconocida”, “yo no soy el alumno”, “yo no soy la hija” con tal de generar un status superior. Es como un estandarte que portan y sin él, se hunden de su frágil pedestal.

Con esto viene a mi mente rápidamente ese dicho popular: “dime de qué fanfarroneas y te diré de lo que escaseas” y el “yo soy” podría estar encubriendo a muchos fanfarrones, a mi criterio, con demasiado miedo de no ser reconocido en algo o simplemente mostrar el vacio del estatus.

Al escuchar el discurso de una persona, si la conversación es un monologo del yo, podríamos pensar, en cual es el gran temor que tiene, para enrostrarnos tanto lo que es o que desea que no veamos.

La mejor pregunta que surge ahora es ¿con cuanta regularidad usamos el “yo soy”? y lo principal de esa respuesta es ¿tenemos miedo de que no nos vean o aprecien si no somos algo determinado?

Antes pensaba que las personas sabias y no fanfarronas eran humildes. Ahora creo que es un estado de tranquilidad profunda y no tienen que demostrar nada a nadie. Quien sabe lo que es en el interior, no tiene que gritarlo al exterior.