Columna de Katherine Urrutia: "Encadenados a un alfiler"

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La semana pasada asistí a la “V Jornada de salud y Humanización” que ofreció la facultad de medicina de la Universidad Católica, dónde quedé gratamente sorprendida al escuchar a los expositores y audiencia, (en su gran mayoría doctores y personal de la salud) quienes se preocupan mucho por el tema de humanizar la salud y dejar de ser algunos “ diostores ” omnipotentes.

Normalmente tenemos la experiencia de sentirnos números de fichas, enfermedad u órgano enfermo, cuando pensamos en salud, tanto pública como privada. Al enfermarnos, pasamos a ser simplemente eso y nos “cosifican”. Por eso, es normal sentir que nuestra dignidad dejé de acompañarnos en estos trámites médicos.

Lo que más me sorprendió de los expositores (todos muy buenos, cada uno en su tema de exposición) es cuando se hace reflexión de algunos casos, la gran mayoría, de pacientes en situación de hospitalización. Ellos no se sienten dignos de nada y los doctores que practican la humanización, en sus rondas y consultas, tienen que inyectar no solo medicamentos a esa persona, sino que dignidad, para que pueda aprender a quererse y con eso subir sus expectativas, incluso de vida.

Con este relato, rápidamente vino a mi memoria la historia del pequeño elefante encadenado a una estaca. Al crecer el elefante, sigue encadenado a esa estaca, aunque su tamaño y fuerza son inmensa, pero en su memoria aun tiene registrada las largas luchas de la infancia, donde sin duda, pasó días tras días tratando de liberarse, sin lograrlo. Ahora dejó de intentar.

No pude dejar de pensar en todas esas personas, grandes y fuertes, que sin embargo siguen atados a verdaderos alfileres y no son libres. ¿Es necesaria una inyección de confianza, para liberarnos de aquellos alfileres?

Ahora, en palabras suena fácil eso de liberarnos. En la práctica puede ser todo un desafío, más aún, si hoy no tenemos la claridad de estar con ataduras o si ya nos rendimos hace tiempo, tanto, que solamente tenemos el sentimiento de derrota y no el recuerdo de cuándo y por qué fue.

¿Cuál es la estaca emocional, que hoy nos impide seguir adelante? Sería muy bueno reflexionar silenciosamente el tema, para buscar en nuestras herramientas o fortalezas de hoy y liberarnos.

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