Enríquez-Ominami compartió la parrilla con nuestros lectores

Moderado. Sin promesas fáciles. Así se mostró el candidato del PRO en el encuentro con los lectores de Publimetro. Convencido de que llegará a segunda vuelta, MEO, si no triunfa, sabe que al menos ha empujado el debate.

Por Felipe Saleh

“Un buen candidato es el que puede ganar y el que tiene buenas razones para perder”, dijo Enríquez-Ominami, usando una frase de Bill Clinton. En un distendido asado con los lectores de Publimetro, MEO explicó los motivos que lo inspiran a seguir en carrera.
Marco Enríquez ya fue candidato en 2009. Cuatro años después ya no es el peligro inminente para los políticos de la Concertación: “La vez pasada me ofrecieron todo tipo de cosas para que me bajara. Ahora, como creen que van a arrasar ya no hablan, no sólo conmigo, sino con nadie. Y ya se están repartiendo los distritos” dice.
Ni tampoco es el candidato “irresponsable” de la elección pasada, que podía romper un conglomerado yendo por fuera de los pactos y hablando de temas para los que el país no está preparado. “Decían que una reforma tributaria era populista: Piñera, el experto en economía, lleva dos. Me dijeron que Hidroaysén era un asunto de hippies, todavía no lo echan a andar. Que los temas de derechos civiles no le importaban a nadie y ahora todos los candidatos tienen que responder qué piensan del matrimonio igualitario”.
Como toda conversación sobre política en el Chile de 2013, la educación es el tema que espontáneamente abre la conversación con los lectores de Publimetro. Para el candidato también es un asunto fundacional. “Es cierto que no todos somos iguales, que la vida no es equitativa. Pero en Educación tenemos que partir todos iguales, creo que la calidad pasa por la integración, donde los colegios no sean de ricos estudiando con ricos, o pobres con pobres. Obama, un negro, no habría sido presidente si no hubiera estudiado con blancos”.
Para el postulante del PRO la educación es parte de lo que él llama una sociedad con “derechos universales garantizados”, un concepto que no a todos les va a gustar porque implica que sea gratis, “según mérito, para todos: un niño pobre, uno rico (porque la plata no es de él sino de su papá que tiene que pagar más impuestos) y para quienes sean o no chilenos. Yo nunca he visto una pancarta de los argentinos contra los chilenos que estudian gratis allá. Incluyendo una hija de Bachelet”.
Enríquez Ominami es un candidato alternativo en un sentido amplio de la palabra. Cuando los lectores le preguntan por el Transantiago, los abusos en las AFPs, las isapres o el retail, el ex diputado dice que “sería muy fácil pegarle al Transantiago, o a La Polar, preferiría no hacerlo”. En cambio, el cineasta de “Bienvenida Cassandra”, esa película con Luis Jara, Vasco Moulian y Luciano Cruz-Coke en el elenco, propone reformas.
“Creo que es el momento de repensar el rol de las isapres y transformarlas en un gran seguro social. Como ustedes tengo que contratar un seguro extra por todo lo que la isapre no me cubre. Soy partidario de regular el sistema financiero, los bancos prestan plata demasiado caro y debe existir una AFP estatal”.
¿Y cómo va a financiar todos sus planes? le pregunta una lectora, “con reforma tributaria”, dice, y a riesgo de no apuntarle a la cifra exactamente porque aún está diseñando el plan, dice que se necesita recaudar unos US$ 7 mil 500 millones.
MEO, usando la expresión del senador PS Camilo Escalona, es de los que “fuman opio”. Está a favor de la Asamblea Constituyente para concebir una nueva Constitución Política. “Decir que la Asamblea Constituyente es un acto irresponsable, es un insulto a los chilenos. Es decir: son todos una manga de borrachos y la Constitución que salga de ahí va a ser una orgía. Mentira, Chile es un país súper sereno y la Constitución que salga de nosotros va a ser súper serena. Es más, creo que no va a ser muy distinta a la que tenemos”.

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