Guillier: "Los políticos profesionales se asustan de la competencia"

Por Felipe Saleh/PublimetroChile

Aunque tiene el apoyo del  Partido Radical el periodista, candidato al Senado por Antofagasta, dice que es parte de la renovación y  se cuenta entre los independientes: sin comando, sin dinero y con las dificultades de alguien que tiene “simpatías, pero no militancia” política

¿Por qué un periodista famoso decide arriesgar su credibilidad como candidato al Senado?

La respuesta está en lo que está pasando. En la necesidad de renovación en la política. Porque uno no puede mantenerse alejado y decir esto no tiene vuelta. No es una respuesta válida para el país. Hay que introducir un criterio distinto al tradicional de la política. ¿como se financian las campañas?, me preguntan y yo contesto; con el aporte de las empresas privadas. El país tiene que saber que es así, hasta cuando seguimos mintiéndole. Tenemos un problema con la política, entre otros que la financian las empresas. Esa es la realidad. Yo estoy tratando de hacer una cosa medio quijotesca, vamos a ver cuanto me dura

¿Cómo ha conseguido financiar su campaña?

Hasta ahora he recibido 530 mil pesos. Una señora llegó a mi casa con 30 mil y un pequeño empresario en Iquique sin intereses en Antofagasta me entregó 500 mil. Naturalmente, anotados en un cuaderno y el resto hacerlo con el sistema del Servicio Electoral. La ley establece que hay un período de donación. Tuve que pedir créditos y usar mis ahorros, pero eso para mantenerme yo. Pero  no tengo un equipo, un comando. 

¿Cómo explica la decisión de los partidos de no hacer primarias?

Creo que no midieron las consecuencias porque no tienen a la gente en la cabeza. Están pensando en el partido y en las cuotas de poder.  Pierden la perspectiva a la hora de negociar.

¿Pero a qué atribuye que esta práctica sea tan natural en un contexto donde el discurso general exige otra forma de proceder?  

Hay un problema general. Los dirigentes políticos acostumbrados durante 22 años a una transición cupular de la política. La gente en los 90 aceptó que esto era delicado, era complejo, que estaban los militares ahí y los líderes políticos convencieron a la gente que tenía que irse para la casa con excepción de las organizaciones de Derechos Humanos que no les aguantaron, siguieron con su propia autonomía y ahí están los resultados. El resto nos fuimos a la casa, entendimos que había que hacerlo por el bien de la patria.

Entonces ¿los políticos son los malos?

No creo que sea de mala fe.La clase política se acostumbró a que todo se maneja en Palacio, todo es cosa de reunión. Perdieron el contacto con la gente. La sensibilidad de captar la consecuencia de las decisiones que están tomando y creo que eso sigue igual. 

Las cúpulas se ven como una mano invisible. ¿quiénes realmente mandan?

Las directivas, los jefes de los partidos. Los políticos profesionales  que se asustan de la competencia. Tu vez a Jackson cuanto le costó. Le ponían candidatos pasados de moda, hasta que la obligación de la realidad se impuso y terminaron dándole el cupo, pero  poco menos que cuoteado. Y el tipo se indigna porque  lo que quiere es competir, quiere transparentar, que la política salga de las manos de las cúpulas y vuelva por lo menos a la militancia. Al tipo más comprometido que va a ir a primarias. 

Pero uno no puede pelearse con todos. Las cúpulas se necesitan para legislar

Obviamente no se trata de llegar como un elefante en la cristalería, tiene que haber prudencia. Pero muchos de los cabros que están en forma independiente  se dan cuenta que cuando los partidos les dicen “ya, te vamos a integrar”  cuando lo tienen medio integrado empiezan a imponerle, a manejarlo,  a decirle lo que tiene que hacer. El primer capítulo de la crisis ha quedado en evidencia;  las dirigencias no están entendiendo la profundidad de lo  que está pasando en el país. Sin embargo creo que  las señales que hay son más positivas. Porque las cúpulas están pagando un costo frente a la opinión pública y eso le da más espacio a las bases para poner temas nuevos. 

Usted hizo un comercial para la Asociación de Isapres. A propósito de las condenas a Cencosud y BancoEstado ¿como evalúa la industria de las isapres? ¿es abusiva también?

Hay que hacer correcciones. El sistema ha demostrado que necesita cambios. Creo  que las personas con buena situación económica deben tener un seguro de salud privado. Lo mismo un sistema de pensiones privado. Pero ese es un 20%. Al resto no le sirve ese sistema. Necesitas Fonasa y un sistema de seguro solidario con aporte estatal para ese 60 % que no  tendrá posibilidad de pensión mínima.  Hay que  crear alternativas. No puede ser sólo AFP, como  no puede ser sólo Isapre. La isapre es para una elite. Pero esa elite no  debe sufrir  discriminación por sexo por edad o preexistencia y tiene que tener un seguro solidario. La gracia del seguro no es que te atraiga cuando eres joven y prácticamente te expulse cuando eres viejo. . 

Cree que un Presidente de la República tiene responsabilidad en las decisiones administrativas del BancoEstado 

Tiene representantes. Se hicieron los lesos porque todos lo hacían es como cuando golborne dice por qué me acusan si todos lo hacen. Es práctica regular del mercado subirte los intereses a gusto de la empresa. Y se traspasó al Estado. Por eso el Estado no fiscalizaba a las empresas porque también lo hacía. Tendrán que pagar las consecuencias quienes gestionaron esto y tendrá que rectificarse. Además el BancoEstado se trnasformó en un banco comercial más.Hay que recuperar las instituciones del Estado para las funciones que fueron creadas, en este caso apoyar a la pequeña y mediana empresa y no un banco comercial

Hablando de medios de comunicación. Uno ve muchas entrevistas amigables, sin tensión y es inevitable pensar por ejemplo  en Argentina o Perú donde la prensa es más dura.

Hay culturas diferentes.Aceptando que la prensa ha sido poco incisiva y que no ha ido a la vanguardia. Fueron los movimientos sociales los que nos cambiaron la agenda y no nosotros los que pusimos una agenda nueva. Hemos sido conservadores tal vez por formación. Además porque pasan cosas singulares. A mi me ha tocado viajar con Lagos y Bachelet, con Bachelet pasaba más. Llegaba la presidenta y todos los periodistas chilenos la rodeábamos orgullosos y yo veía a los argentinos que hablaban pestes de Nestor Kirchner. Y más de Cristina Kirchner.Hay una relación distinta también cuando los empresarios  salen al exterior. Hay un rasgo cultural medio chovino que no es maldad, no tiene segunda intención. 

¿Puede ser una reminisencia del golpe esa exageración por la unidad?

Yo creo que la gente de 50 para arriba tienen el trauma del Golpe. y recién  los nietos son los que están saliendo a la calle  y no tienen miedo. Por otro lado hay  un cierto grado de afinidad, a la hora de los quiubos,  Cosas inconcebibles en otros países. Pero yo sé que cuando Lagos y Bachelet tenían problemas se entendían  con Pablo Longueira y Longueira les ordenaba su partido.  Lo mismo de alguna manera hace  Escalona  por el otro lado. En Chile hay cierta seriedad en la política, que puede ser frustrante por lo conservador. 

¿Esa visión de Estado puede conspirar contra los cambios que se necesitan?

Pero te puede facilitar la transición cuando tomas la decisión de hacer los cambios y los que se tienen que hacer en Chile son muy profundos. Hay un cuestionamiento a los pilares del modelo porque no han sido positivos. Si en las cifras macroeconómicas pero el Chile de atrás se ve  muy angustiado. Pero  los cambios hay que buscarlos por métodos políticos: una gran mayoría electoral que de un respaldo parlamentario al gobierno que se proponga reformas en las materias más sensibles.

¿Qué opina del asunto Paulsen-Longueira?. 

Fernando hizo una pregunta legitima en el contexto de una conversación, a partir de una información dada por un organismo público que además se negó a darla.Lo que llevó a una persona a hacer un requerimiento en tribunales por lo tanto lo menos que uno espera es que sea confiable. 

Pero él es viejo zorro y pudo intuir de que algo no calzaba en una historia tan extraordinaria. ¿Hay algo de vanidad ahí?

Todos los periodistas tenemos una dosis de ego superior al promedio nacional. Todos queremos la primicia, el golpe y él yo creo que vio el golpe. A lo mejor le faltó un poquito de espíritu crítico y decir “esto no encaja”. Pero hay un descrédito en la información y todos los periodistas vamos a tener que saber que una información no es confiable per sé. Y me parecen muy destacables tanto la actitud de él como la de Longueira para darlo por superado.  

 
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