Jannie Benavides: "Poli-tincá"

"Y es que todos, con sus caras mas simpáticas y regordetas llenas de buena onda, hacen que sea difícil elegir (¿Debo aclarar que es broma?)"

Por Jannie Benavides

 
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Mi fuerte no es la política, ni mucho menos opinar de ella. Sin embargo aquí estoy, para dar mi parecer sobre lo que he estado viendo los últimos días; un abanico suculento de candidatos para las presidenciales.

Y es que todos, con sus caras mas simpáticas y regordetas llenas de buena onda, hacen que sea difícil elegir (¿Debo aclarar que es broma?)
Me voy a lo sensorial. Como receptora de publicidad política (no como entendida en el tema), fuera de las estrategias de marketing con las que tratan de ser nuestras figuras maternas o amigos cercanos, pasa algo con esta gente. Al verlos en sus lienzos de 2 metros, como que sentimos una especie de susurro interior que dice: “no te creo” ¿A usted no le pasa?
Una desconfianza y pesimismo desde la médula, habla al momento de pensar en elegir a alguna de estas personitas. 
Frases del tipo: “Si todos roban hay que elegir al menos ladrón” u “Ojalá no nos robe mucho”.
Pienso… estamos mal, mientras unos se suben y otros se bajan como si fuera el juego infantil de la plaza. Y ahí queda el ciudadano, sin saber que “miéchica” pasa con los personajes estos. Usted estaba “medio convencido” por uno y sale con una sorpresita al hombro.
Y bueno, es en esta nebulosa de candidatos y poca información que uno maneja sobre ellos, o sus cuentas millonarias que aparecen de sorpresa, que llega el momento de elegir y nos encuentra de sopetón.
Como que al final uno tiene una especie de “tincada” por alguien y con eso se va a la urna. En ese “de tin Marín” (no estoy haciendo alusión a ningún partido, aclaración para los mas sensibles) se va a votar con “la pura perso”, “para no perder el voto” .Es en ese momento en que aparecen también los votos por fidelidad con ciertos partidos de las tías o abuelitas.
Un poco decepcionante verlo así, pero pasa. Todo un festival de la indecisión.
Es que uno los ve en puras fotos o por la tele y siempre tan buena onda, con tantas buenas ideas y una voluntad de oro que dan ganas de que todos sean presidentes ¿no? Con sus caras llenas de optimismo ¡que contagia!
Están todos casi en la misma categoría que se hace difícil saber cuál te identifica. Todos tienen fotos con la señora Juanita de la Pintana, a todos les han entregado llaves de alguna mediagua para que “vayan cuando quieran a tomar once”.
Señores, en estas cosas de política, donde uno ya no sabe quien es quien, mejor averiguar o no votar. Porque estar eligiendo presidente “porque me parece simpático”,  lo único que va a aportarnos es un país dirigido al lote donde reine la “poli-tincá”.
Por eso hay que entrar en un proceso informativo, de seguimiento, casi PDI, para ver si alguna de “estas gentes” es menos canalla (pesimista la mirada, pero creo que es la que llevamos la mayoría). Y es que con sus logotipos plagiados, jingles de títeres o silencios eternos, no dan ganas ni de investigar sobre ellos. 
Estamos claros, el optimismo no es un recurso inagotable cuando se trata de políticos.
No se si de aquí a lo que lleguen las elecciones usted tendrá a su “candidato índigo”, pero vaya eligiendo por mientras, digo, si le interesa.

Las expresiones expresadas aquí no son responsabilidad de Publimetro
 
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