Columna de Juan Manuel Astorga: "El periodismo de insomnio"

Por Juan Manuel Astorga: Conductor y Editor de Radio Duna

Duerme con un ojo abierto. Él dice que la culpa la tiene la apnea del sueño, pero la verdad es otra. Hace un año, el periodista Jorge Lanata se erigió en el principal enemigo de la presidenta argentina, Cristina Fernández, y desde entonces no puede conciliar el sueño. Sus denuncias contra la gobernante trasandina se han multiplicado desde que estrenó su programa “Periodismo para todos”, en el canal 13 argentino. El espacio apareció como una respuesta informativa y muy opinante a las promesas del gobierno de brindar escuela para todos, carne para todos, casa para todos, leche, fútbol, en fin. Todos los domingos por la noche, este periodista de figura robusta y discurso directo, revela una nueva historia de demagogia, corrupción o denuncia en contra del kirchnerismo. Bien dateado y con una valentía que raya en lo suicida, Lanata ha desenmascarado las irregularidades en la medición del IPC, el financiamiento estatal al fútbol, los problemas de delincuencia o la desmedida acumulación de poder. Cada semana, una nueva acusación.

En el último mes, ha concentrado su atención en una supuesta red de lavado de dinero liderada por un personaje llamado Lázaro Báez, quien fue socio del hoy fallecido ex presidente Néstor Kirchner. No es una red cualquiera. La plata se mueve en euros y es tanta que no la cuentan, la pesan. Dinero que entra y sale en avión y que, para guardarla, la esconden en una caja fuerte que, según Lanata, más se asemeja a una bóveda que los Kirchner tienen en su finca en la localidad de El Calafate.

Jorge Lanata se despidió de su último programa, el domingo pasado, dando a entender que podría no volver a estar al aire. No pocos lo interpretaron como el legítimo temor del conductor de que algo malo vaya a pasarle. De ahí su mal dormir. Pero aún cuando a más de alguien en la Casa Rosada le deben sobrar las ganas de poner las manos encima, no sería ese el camino para deshacerse del enemigo. La guerra ven- dría por otro lado.

Canal 13 pertenece al grupo Clarín, una gigantesca empresa periodística que hace años le tiene declarada la guerra a los Kirchner. El gobierno de Cristina viene tramitando una ley de medios que, de prosperar, la restaría mucho poder al consorcio. Como el enemigo de mi enemigo es mi amigo, Lanata terminó por unirse al grupo Clarín, la misma com- pañía con la que compitió años atrás.

Jorge Lanata es hoy la cara más reconocible del antagonismo a la “Señora K” porque la oposición en Argentina está muy dividida. Con un movimiento peronista donde caben todos, los de izquierda y los de derecha, el poder puede estar muy fragmentado al interior del Partido Justicialista pero, al final del día, sigue siendo esa la colectividad la que lo ostenta, disminuyendo el espacio para el resto.

Este mes se están cumpliendo 10 años desde que los Kirchner están en el poder. Néstor asumió la presidencia en medio del caos, luego de una severa recesión que se había extendido por 4 años, con una deuda superior a los 100 mil millones de dó- lares, con un corralito que le impedía a la gente sacar sus ahorros del banco y con una devaluación de la moneda que llevó a que el peso ya no costara lo mismo que el dólar, sino que una tercera parte.

Aunque Néstor logró, a su manera, ordenar las finanzas, recuperar el crecimiento del PIB a un promedio de 8,8% durante su gobierno y reducir el desempleo de un 17% a un 8%, la “pesificación” de la economía trajo consigo una crisis que desincentivó la inversión de quienes habían puesto su dinero en dólares.

Lo que parecía un éxito que favoreció el triunfo de su mujer en las urnas, se fue convirtiendo en un revés de varias de las políticas públicas. Los problemas internos, sumados a la crisis económi- ca mundial de ese entonces, generaron una brusca caída de los ingresos. La Presidenta Fernández estatizó las AFP y reformó el Banco Central a fin de poder acceder a más fondos. Tanto esas medidas como otras no dieron los resultados esperados. Hoy Argentina tiene una inflación superior al 25% y volvió a aumentar el desempleo, llegando al 20%. Se generalizaron los controles cambiarios, el Estado decide cuántas divisas puede comprar un particular y ya nadie sabe cuánto cuesta realmente el dólar. Ese escenario y la poca certeza jurídica generan desincentivo para la inversión extranjera.

La economía está estancada y el 2012 creció un escuálido 1,9%. Si el país no crece, menos lo consigue la popularidad de la presidenta, cuyo apoyo no supera el 33 por ciento.

En los últimos meses se han multiplicado las protestas en su contra. Las movilizaciones encuentran en los medios, muchos de ellos opositores al actual gobierno, su principal plataforma de difusión. Una prensa que refleja el sentir del argentino descontento y mucho más cuando ese argentino se entera, cada domingo, de cómo los Kirchner han acumulado riqueza mientras el resto se empobrece.

Jorge Lanata es el símbolo del enojo. Es la voz del que se siente engañado. Y es el opositor que le enrostra a la presidenta sus contradicciones, sus faltas, y de un tiempo a esta parte, sus posibles delitos. ¿cuánto tiempo más podrá seguir pregonando sus denuncias? Eso es lo que lo tiene con insomnio.

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