Luis Vargas Atton: El Chile de la fantasía

Por Luis Vargas Atton

Eran pasadas las 9:30 horas del 21 de mayo cuando Sebastián Piñera iniciaba su última Cuenta Pública a la nación. En la antesala, la polémica se había desatado por el rechazo de Bachelet y Claude a la invitación del Congreso, y por otra parte, los augurios daban por seguro una Cuenta Pública centrada en las comparaciones con los gobiernos anteriores y en la defensa de la gestión realizada en el actual mandato. A la larga, el tema Bachelet pasó a segundo plano y los augurios se cumplieron plenamente: las frases de comparación, a ratos odiosas y sin mucho sentido, con el período anterior fueron la tónica, primando así anuncios bastante tibios en materias de real interés.
“Chile hoy es un mejor país para vivir que el que era hace tan solo 4 años atrás”, fue una de las primeras frases del Presidente.

Con ésta quiero guiar mi primera observación a lo acontecido el día de ayer en Valparaíso. ¿Es Chile realmente un mejor país para vivir luego de 4 años de gobierno de la Alianza? ¿Tantos han sido los cambios luego de  estos 4 años? ¿Por acción del gobierno de Piñera hoy podríamos decirnos “desarrollados”? Me van a perdonar señores, pero en lo personal creo, con justa razón, que Piñera se equivoca. En muchos momentos del discurso uno se preguntaba si realmente escuchábamos balances de Chile, o si éstos venían de otro país. Si Piñera estuviese en lo cierto, la verdad es que la mayor parte de Chile sería ciego, pues con tanta maravilla que vimos enunciada el día de ayer, es inexplicable el nivel de rechazo y baja aprobación a la gestión del actual mandatario. Si estuviese en lo cierto, la desigualdad y pobreza no serían temas de cada día.
 

Mención especial requiere el papelón, a mi gusto, del video de la reconstrucción de Dichato. Imágenes de la “absoluta” reconstrucción y música digna del final de una película de Hollywood  que, al menos bajo mi perspectiva, muestran una “realidad” que dista bastante de lo visto en la práctica, y grafican lo mostrado como una proeza heroica digna de la fecha conmemorativa en que fueron expresadas estas palabras. Con lo anterior, este hecho queda enlistado como uno de los más vergonzosos en la historia del evento de tradición republicana. 
 

Por otra parte, se anunció el aumento significativo de recursos para el gasto educacional, de 4.000 a 15.000 millones de pesos que vienen a ratificar lo que ha sido el estilo de esta gestión en relación al manejo de políticas públicas de perspectiva nacional. Más y más millones, pero la gestión de estos recursos sigue siendo la misma. Así nos quedamos cortos. Así podemos seguir sumando, sin mayores cambios a largo plazo. De la misma forma, se anunció la instauración del Kínder obligatorio, una medida que si bien es positiva desde el punto de vista de la cobertura y de la influencia de la educación pre-escolar en el futuro de la sociedad chilena, hoy es insuficiente, al igual que el aumento presupuestario, si queremos hablar de cambios concretos. Estamos de acuerdo en que un año más de escolaridad tendrá efectos positivos bajo la formación de nuestros niños. Ahora bien, los vicios posteriores del sistema siguen siendo los mismos, la realidad social circundante no varía, ni la situación de escolaridad básica ni secundaria. Bajo estas condiciones, ¿serán significativos los cambios que esta medida conlleve? 
 

Lo más polémico de la jornada vino de la mano con el anuncio del bono de maternidad por el tercer hijo. En este punto, al igual que en educación, se revela la errónea mirada de los problemas del Chile actual. Es un error a todas luces mirar la compleja situación de la natalidad, como una realidad solucionable con bonos. Al contrario, todo apunta a que medidas de este estilo aumentan las necesidades familiares y podrían, incluso, acrecentar situaciones de pobreza y desamparo.  ¿Realmente un bono resulta en un estímulo para concebir un nuevo hijo? Las medidas que apunten a solucionar estos problemas deben ir orientadas a la promoción de prácticas circunstanciales que resulten en un mejor “terreno” para la llegada de un nuevo hijo. Poco y nada sirve un bono cuando la situación familiar es compleja.
 

Una cuenta pública que pasará a la historia por su gran mirada electoral, por la ausencia de temas de verdadero interés nacional, por un Presidente bastante ajeno a lo que la mayor parte de Chile demanda, por la ausencia de una mirada de procesos- primó la de gobiernos aislados del resto- y por anuncios que demuestran lo errada de la mirada de una buena parte de Chile sobre los problemas de nuestra sociedad. Caso aparte las frases célebres como la crítica al materialismo excesivo o a los conflictos de interés, a estas alturas y tras 3 años de gobierno, ya no me sorprende que el Presidente critique muchas cosas que el mismo pone en tela de juicio con su vida personal.
Esto es Chile, la realidad sigue más o menos igual que hace 4 años atrás, y no estamos para nada en el Chile descrito ayer en el Congreso. ¡Bienvenidos al país de la fantasía, al Chile de Sebastián Piñera!  
 

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