Columna come y calla por Felipe Espinosa: "Confraternidad"

Por Felipe Espinosa: Chef ejecutivo House "Casa del vino"

No sé en qué minuto me pillaron desprevenido y tan descuidado que terminé recorriendo el mall Costanera de pe a pa, le había hecho el quite, pero como nunca falta “algo” que sólo venden ahí acabé nadando en la inmensidad de este universo comercial.

Llegamos temprano gracias a los horarios del bebé. El chiquitín andaba de buenas para salir a patiperrear y lo aprovechamos. Vitrinear no es mi deporte favorito, pero como muchas cosas en la vida es como andar en bicicleta, igual había algo impositivo, almorzar. Entonces sin mirar precios o probar tallas subimos directo al quinto piso del complejo que es donde está todo para comer.

Si ya estábamos en las entrañas de la gran torre quisimos conocer uno de los proyectos más interesantes en tanto decoración corresponde. El pequeño acuario de la entrada era sólo un aperitivo al seguir sumergiéndonos en Costamia, luego un largo muro anunciaba al gran salón. El espacio es primordial y se agradece, doble altura en todo momento y amplitud para caminar (incluso con coche), todas las aéreas con su acuario, pececillos por aquí y arrecifes por allá. Incluso en la terraza, las instalaciones son magnificentes con mucho detalle que descubrir. Tranquilamente nos ubicaron en una mesa con mucha dedicación.

No había mucha gente, pero dicen que el fin de semana no falla y faltan las sillas. Sólo eran cinco mesas incluidas la nuestra y la de Horst, así que disfrutamos de un servicio relajado y distendido. El señor del Perú que nos atendió estupendamente nos deja en claro que la carta tiene preparaciones chilenas y peruanas con acento en los productos del mar.

Todo comenzó con un pisco sour bien cremoso mientras mi pandilla se volaba con los pececitos de colores. Para acercarnos a la orilla pedimos erizos, un lindo montaje con su salsa verde al lado y tostadas. De fondo el día pedía calor porque estaba casi lloviendo. De caldos hay sólo dos, pero los más representativos que podrían ser, caldillo de congrio jugando por Chile y chupe de camarones repre- sentando a Perú. Este último fue el elegido de mi mujer y se veía a través de sus ojos que era de todo su gusto. Para amenizar mi sour yo pedí camarones al ajillo, un librillo que traía un surtido de calibres y formatos de camarón, con y sin cabezas, con y sin colas, bien aderezado con unas papas doradas para equilibrar.

El lugar es tranquilo y tiene una vibra azul, ahí como que entre los profundos mares de los acuarios y el tono apabullante de los muros te vas satisfecho. Salimos un tanto aprisa lo que no quitó que en la barra me sirvieran un expreso realmente expreso, de esos que se toman al paso. Hay una amplia carta por probar así que todo esto probablemente se convierta en la primera de muchas visitas al lugar de los acuarios.

Coordenadas: 

Costamia, Av. Andrés Bello 2425, local 5168, Providencia

Teléfono: 2-26189788

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