Columna de Copano: "Consecuentes"

Por Nicolás Copano

Hay gente que le encanta debatir sobre la consecuencia. Son seres iluminados, que obviamente jamás fallan: han creído toda su vida en las mismas ideas y ponerles una enfrente que los haga dudar hace explotar su mundo.

Yo no soy consecuente. Prefiero ser consciente.

Ser consciente te permite en primer lugar entender el contexto y saber qué carajo estás diciendo. Pero para eso hay que saber leer. En un país donde sólo el 16% comprende lo que lee y siempre pone palabras en tu timeline o en tu boca, evidentemente es súper dificil.

Vivimos en una época donde todo es registrado e interpretado por el otro a su manera. Y está bien: yo no soy quién para juzgar eso. Pero me llama siempre la atención cuál es la tendencia del crítico para poder com- prender cuál es su universo, en qué cree y qué lo impulsa a responder como responde a los estímulos del debate.

Me pasó algo divertido: hace 212 días conté que estaba mirando tele por Twitter y que a Labbé lo escupían y le gritaban asesino mientras votaba. Lo definí como un “momentazo” ya que en aquel entonces él había promovido el odio al homenejear a un condenado por violaciones por derechos humanos como Krassnoff.

Artículos como “yo fui tor- turado por Labbé” publicado en La Nación Domingo hace unos años, también no logran que tenga una apreciación por el personaje. Se lo dije sin miedo en una entrevista en Canal 13. Así que temor por eso no hay.

Hoy pasó algo parecido que realmente me hizo reflexionar: el escupo a Bachelet. Y lo denominé en Twitter como algo repudiable y que en realidad es horrible que escupan a una persona.

Es probable que me contradiga, a primera vista. Y el gran error que cometí fue calificar a uno como persona y al otro no.

El tema es que en lo personal, a mí no me parece de persona que alguien banque o sea un violador de derechos humanos.

Pero eso es lo personal. Y hay una diferencia entre lo personal y lo público. ¿Cómo se podrá asumir eso en tiempos donde nos cambian la privacidad por servicios? ¿Tendré que ser como Lady Gaga que es personaje las 24 horas? ¿Me podré equivocar como personaje público?

Me parece que es mejor ser honesto. Porque finalmente es saber que lo que haces tiene un argumento y dormir tranquilo. Confieso que duermo muy tranquilo. Y eso me hace bien.

Obviamente el juego fue utilizado por quienes quieren que deje de opinar como lo hago como algo grave e inconsecuente. Para ellos no es cómodo que escriba en este diario u opine como en mi programa de tv (volvemos el 3 de Junio a las 22.30 en MQLTV.COM y 1 AM en CNN Chile, para que no lo vean) o en cualquier plataforma.

¿Saben por qué no lo es? Es simple: la batalla cultu- ral por cambiar Chile ya la ganamos los que quieren mejorar la cancha. Ahora hay que ir por el congreso. Pero culturalmente los términos “lucro” son mal vistos (aun- que generalmente está bien lucrar y no abusar) y todo el mundo quiere mejorar la educación. Ellos no la querían: no lo quieren los fans de Labbé.

Yo creo que uno puede aprender con el tiempo. Incluso con 212 días. Por eso ni me molesté en borrar el tuit. Pero no es que yo aquí aprendiese algo: lo que tengo claro es que ni Longueira, ni Bachelet, ni Claude, ni Parisi, ni Orrego, ni MEO, ni Velasco ni Allamand merecerían una agresión. No se ve bien: es más, para los que crean que ese es un método correcto, sólo sirve para victimizar a cualquiera y que los que gusten de sus ideas. Incluso para víctimizar a gente que creo en lo personal que no se lo merece.

Por desgracia aquí gustan mucho de las disculpas. Eso me volvería “más humilde y mejor”, pero sinceramente no quiero ser mejor no para la oleada de gente que se aprovecha y quiere en lo personal sólo descalificar y usar eso para alguien con el cual no están de acuerdo, como Bachelet, a quien como he dicho siento que no votaré. Pero tampoco es una asesina como se trata de caricaturizar.

Hay veces en que hay que salir de la histeria para entender la realidad.

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