Sebastián Vielmas:Los silencios de la campaña presidencial

Por Sebastián Vielmas

En las últimas semanas, hemos visto muchas cosas en la política nacional. Laurence Golborne declinó su candidatura y fue rápidamente reemplazado por Pablo Longueira, verdadero líder de gran parte de la UDI. Al mismo tiempo, vimos el vergonzoso espectáculo de las primarias parlamentarias de oposición, sin que sepamos quiénes fueron los responsables de que no se realicen.

A continuación, vinieron las acusaciones de intervencionismo electoral y los empates morales correspondientes, por parte de quienes debían responder. Por último, las agresiones a Michelle Bachelet y Pablo Longueira.

Se habla mucho y dice poco. Los silencios de la campaña presidencial están justamente donde debería estar el foco: ¿cuál es el modelo de desarrollo que queremos para el futuro de Chile?

Por ejemplo, no se escucha a los candidatos preguntarse si la minería es una buena apuesta a futuro. Ya hemos visto los efectos destructivos que tiene en las comunidades y el medio ambiente.

Sabemos los enormes requerimientos energéticos que tiene la minería, a los que los últimos gobiernos han respondido con centrales a carbón. La peor energía que existe: contaminante, nociva para las personas y responsable de la emisión de toneladas y toneladas de CO2, gas que produce el calentamiento global. La minería sólo es un ejemplo.

Me dirán que muchos candidatos sí han presentado propuestas acerca de estos temas. Y tienen razón. El problema es que si queremos que estos debates lleguen a todos los ciudadanos y ciudadanas, debemos exigir que se pronuncien y discutan los candidatos que reciben un trato preferencial, al tener más recursos y cámaras.

No puede ser que las decisiones estratégicas sobre el futuro del país, sobre qué tipo de desarrollo queremos, siga siendo una discusión que se da entre unos pocos, dentro de una elite opaca. Además, ya no existen modelos universales, en todo el mundo existen desafíos ante los cuales no hay respuestas. Es decir, no debemos esperar que vengan de afuera a decirnos qué tenemos que hacer: ¿por qué no valorar más nuestra cultura y nuestra historia para construir desde ahí un modelo de desarrollo?

Sobran polémicas sobre lo irrelevante, insultos y agresiones, que por lo demás no debiesen existir. Faltan polémicas acerca de lo que de verdad importa. Eso sí, no se trata, como algunos quieren convencernos, de que el mundo político esté crispado y demasiado enfrentado. Se trata que las grandes batallas sean entre ideas distintas, no entre personalidades.

En conclusión, si los ciudadanos y ciudadanas, junto a los movimientos sociales, no exigen una política de mejor calidad, seguiremos sufriendo de los silencios de la campaña presidencial.

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