[FOTOS] Las "enmascaradas" prostitutas de Francia protestan por mejoras laborales

Por agencias

En su primera movilización nacional en un cuarto de siglo, cientos de prostitutas se manifestaron ante el Parlamento francés para protestar contra un proyecto de ley que las enviaría a la cárcel por ejercer su profesión en la vía pública.

El proyecto de ley de seguridad presentado por el ministro francés de Interior, Nicolas Sarkozy, y adoptado en Consejo de ministros el pasado día 23, castiga con seis meses de cárcel y una multa de 3.750 euros la búsqueda de clientes de forma “pasiva”, mediante la mera “indumentaria o la actitud”, en la vía pública. 

Más de 300 prostitutas “tradicionales” -es decir, libres de proxenetas o redes mafiosas- se congregaron a última hora de la tarde ante el Senado, que iniciará mañana el examen del proyecto de ley, con un día de retraso por complicaciones de agenda. 

Una delegación de seis manifestantes fue recibida por senadores comunistas y no se descartaba que lo fuera también por miembros de la mayoría conservadora en el poder (UMP) para defender su postura. 

Las manifestantes, muchas con la cara cubierta con una máscara blanca, llevaban banderolas expresivas: “os queréis acostar con nosotras, pero votáis contra nosotras”, “prostituta: es una profesión, queremos ejercerla”, o “no confundir prostituta libre y prostituta víctima”. 

“Quieren impedir que trabajemos”, dijo Christiane, del Colectivo de prostitutas de París. “Desde 1994 estamos libres y eso es una espada de Damocles sobre nosotras”, agregó. 

Esta mujer, cuyos hijos van a una escuela católica, advirtió que la adopción del artículo anti-prostitución de Sarkozy la convertiría a ella y sus colegas en “delincuentes”, cuando “pagamos impuestos y estamos integradas en la sociedad”.

Además, la apreciación sobre la indumentaria y la actitud, mencionadas por la propuesta, se presta a la arbitrariedad, explicó. 

La movilización de las prostitutas en París, convocada por asociaciones de varias ciudades y apoyada por asociaciones de derechos humanos, es la primera a nivel nacional desde la rebelión de las prostitutas contra la policía y los proxenetas, que estalló en Lyon (sureste) en 1975.

La protagonista de aquel movimiento de rebelión, Ulla, afirma que el proyecto de Sarkozy “pone a Francia treinta años atrás”. 

Las asociaciones de ayuda a las prostitutas temen que el proyecto de ley, que de hecho prohibiría la prostitución, empuje a sus profesionales a la clandestinidad, lo que aumenta el riesgo de exponerlas a violencias y plantea problemas de sanidad pública.

“Yo ejerzo libremente una profesión que he escogido”, dijo Claudia, del Colectivo de Prostitutas de París, que trabaja en el elegante distrito XVI de la capital.

Denunció la “vergonzosa amalgama” entre la prostitución “tradicional” y “mafiosa” y, tras señalar que la primera es “legal” y la segunda ya está castigada por la ley, preguntó por qué hacer nuevas leyes cuando las existentes “no se aplican”. 

Otra manifestante denunció el carácter “racista” del proyecto de ley: el permiso de residencia puede ser retirado a la persona extranjera que ejerce la prostitución.

En cambio, las víctimas de proxenetas que los denunciaran podrían beneficiarse de un permiso de residencia. 

Según los datos disponibles, se calcula que entre 15.000 y 18.000 personas se dedican a la prostitución en Francia, la mitad en París. Más del 50% son extranjeros (hasta un 75% en París), en su mayoría de países de Europa del este, y un tercio de Africa.

La prostitución masculina ha aumentado mucho desde los años 70 y representa ahora al menos un 15% del total y hasta un 30% en París. 

Se calcula que la prostitución genera cada año entre 2.300 y 3.000 millones de euros, de los cuales un 70% va a los proxenetas.

Las medidas contra la prostitución son sólo una parte del controvertido proyecto de ley de Sarkozy, que también castiga con prisión la mendicidad “agresiva”, las acampadas de gitanos o las concentraciones de jóvenes en partes comunes de edificios, lo que ha llevado a la izquierda y a las asociaciones de derechos humanos a denunciarlo como “una guerra contra los pobres”.

El famoso abad Pierre, creador de la fundación humanitaria Emmaus, ha arremetido contra el castigo a los mendigos, lo que le valió hoy una respuesta indirecta de rechazo del ministro, quien dice querer defender a “la Francia de los olvidados”.

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